I.
II.
III.
IV.
V.
Hasta hace cinco años las disputas entre la comunidad judía cristiana y la comunidad LGBT crearon un caos por la dominación de Beverly Hills pero la sociedad LGBT de Los Ángeles y todo California se aliaron a dos diputadosen su afán por crear una igualdad en todo en California, por lo que apoyados por un grupo de empresarios, atletas, músicos y atletas fue que lograron una legislación para la creación de una zona exclusiva para esa comunidad.
El principal activista de ese movimiento y ahora alcalde de Beverly Hills, Travis Denker ha estado acondicionando una ciudad perfecta donde la igualdad prospera, pero lo que no se sabe era que en parte ese proyecto fue para encubrir ciertos negocios ilícitos que tenía con ciertas mafias internacionales. ¿Qué pasaría si la mafia decide cobrar favores?
ambientación
▲ Tu Pj debe tener un Nombre+Apellido o en su defenco un Pseudónimo.
▲ Debes subir tu ficha para obtener color
▲ Después de que tu ficha es aceptada, debes realizar tus Registros
▲ El mínimo de líneas por post es 10.
▲No olviden postear on-rol para mantener sus Pbs, 15 días sin actividad on-rol y perderás tu color
▲ Avisen sus ausencias y eviten perder sus Pbs
021

Elite

013

Burgherdom

002

Home Workers

012

Employees

010

Students

001

Press

003

Police

008

Criminals

Nuevo Skin

21 - 04 - 2016

Limpieza de Registros

12 - 03 - 2016

Skin de Otoño

Noviembre - 2015

Skin Primavera

28 - 04 - 2015

Normas Actualizadas

09 - 12 - 2014

Censo Obligatorio

Octubre - 2014

Apertura foro

25 - 10 - 2014

El foro está inspirado en las series de televisión "Desperate Housewives" y "Devious Maids", sin embargo la trama actual y el enfoque que se le ha dado corre a cargo del staff de Beverly Paradise. Así mismo se agradece a:
Paparazzi y Staff de Beverly Paradise, por la historia y trama.
Damien Aubriot : Modificaciones al skin, tablillas, tablones, y otros códigos.

También agradecemos los tutoriales de Glintz
Savage Themes
The Captain Knows Best y Foroactivo

Algunos recursos gráficos e imágenes han sido tomados de
Tumblr
DeviantArt - Agradecemos especialmente a Pillsburymonki por su coloring Hollywood psd 15
Google
Otros

Gracias a Flaticon por los íconos, créditos a sus autores.

Licencia de Creative Commons

Beverly Paradise by Paparazzi is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en http://beverly-paradise.foroactivo.mx
Mejor AAAApellido
Mejor AAAApellido
Mejor AAAApellido
Mejor AAAApellido
Últimos temas
» Over muscle
Jue Mayo 18, 2017 10:54 pm por Vladimir Mikhailov

» Petición y/o Búsqueda de Rol
Vie Mayo 05, 2017 1:21 pm por Connor Reznikov

» Sorcery hill {Af. Élite}
Lun Abr 03, 2017 9:52 am por Invitado

» Comunidad Homosexual | Eternal Pleasures | REALES | SPORT & UNIVERSITY | APERTURA.
Miér Mar 29, 2017 7:29 pm por A. Griffon Arkwright

» — WALPURGIS HETERO ♥ +18 — Cambio de botón élite!
Sáb Mar 25, 2017 2:42 pm por Invitado

» Gold rings | Griffon
Sáb Mar 25, 2017 2:27 pm por A. Griffon Arkwright

» HUSBAND & MY BOYS 1/4 | Boda del año | Lacayos.
Vie Mar 03, 2017 12:06 pm por A. Griffon Arkwright

» THE RED JOINT | Putos | Sexual Slaves | Clientes
Miér Mar 01, 2017 7:15 am por A. Griffon Arkwright

» Daddy's Boy | Griffon +18
Mar Feb 21, 2017 9:29 am por A. Griffon Arkwright

Afiliados Élite 21 de 50
afiliados Hermanos 03 de 05
Directorio

Suerte en las carambolas [Cayden & Maddox]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Mensaje por Hector Piazzi el Vie Jul 31, 2015 9:33 am
Permanecían apoyadas sus manos en el palo de billar, el cual estaba casi anclado en el suelo. pensaba en que debería hacer ahora, en su futuro más inmediato. Ya había terminado sus estudios, ya había finalizado su etapa en la universidad y solo le quedaba un hilo que lo uniese a ella, el baseball, que pronto dejaría de existir para el al desvincularse de sus estudios. No tenía ni idea de que debía hacer. Había pensado en intentar encontrar algo dirigido a su licenciatura, pero en verdad deseaba seguir practicando el deporte que siempre había amado. Pero eso no dependía de él. Ahora era el momento de recibir una oferta de alguien, de algún equipo interesado en el. Pero...¿Y si esa oferta venía de fuera? Ante esa pregunta su vista se dirigió a quien le acompañaba, Cayden. Arrugó el ceño al verse preguntándose que era para el ese hombre. Un amigo, se había contestado nada más terminar su subconsciente de formular la pregunta. Pero eso era mentira. Un amante, quizás, pero las noches en las que ambos se habían quedado dormidos, en las que había despertado con apenas centímetros entre sus caras, o cuando se despedían, que la pasión y el ardor se convertía en...en otra cosa, no sabía el que. Negó con su rostro. Dejaría aquello para otro momento. No sabía cuando, pero para otro momento.

El escocés dejó deslizar el palo por sus dedos y golpeó la blanca, que se dirigió hacia una de las bolas rayadas, golpeándola y consiguiendo acercarla a uno de los huecos, pero no provocando su caída en el agujero negro.- Mi turno.- Bordeó la mesa. Iba perdiendo, por dos bolas. Este no era su juego favorito, y se notaba en como tomaba el palo, en como golpeaba. Aún así se inclinó, y cerró uno de sus ojos, tratando de encontrar la mejor posición para deslizar y golpear, provocando que la carambola produjese algún tipo de suerte que metiese alguna bola. No, no tenía ningún tipo de precisión, aquello era un fuego a discreción en toda regla. Con fuerza, rudo, la bola blanca salió despedida y dio contra una de las lisas, y ésta movió otras tres a la vez. Ninguna pareció dirigirse hacia los hoyos al comienzo, pero una de las lisas, dando hasta en tres paredes, pareció tener como fin una de las esquinas hasta que, despacio, se metió en ella.- Estaba todo controlado.- Se encogió de hombros, observando la cara de Cayden, el cual se estaría preguntando como podía tener tan jodida suerte el otro. Aquella situación provocó la risa en Hector, la cual se agotó cuando con un gesto de su cabeza le indicó al otro que mirase hacia atrás, a la barra.

Tomó el botellín y lo llevó hasta sus labios. Bebió un largo sorbo y después habló.- El pelirrojo, o el castaño...No te quita ojo desde que entraste. Y antes de que lo insinúes...- Se encaminó hasta Cayden, quedando frente a frente, y apoyando el bajo del palo por dentro de uno de los muslos del otro.- ...No, no estoy celoso. Solo me parece...interesante.- El Spectre, en una atmósfera relajada y un poco turbia por el humo de aquellos que fumaban, sería el escenario perfecto para esa noche.


   
BURGHERDOM
BURGHERDOM
Mensajes : 205

Fecha de inscripción : 10/05/2015

Ver perfil de usuario
avatar

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 01, 2015 5:50 am
-Dejémoslo en castaño cobrizo-. Esclareció Cayden como si corrigiera a su interlocutor, inclinado su busto a ras de la mesa de billar y tanteando el punto exacto en el cual golpear la bola blanca. Su puntualización fue en respuesta al titubeo de Hector a la hora de reseñar la tonalidad exacta de cabello del tipo que no les había quitado los ojos de encima desde que empezaran a jugar aquella partida. -Y sé que no estás celoso. Sólo cachondo y feliz por tu suerte de principiante-. Con su última palabra la bola salió impulsada, chocando en tres bandas antes de rozar apenas su objetivo. -¡Joooo-deeeeeeer!-. Rugió cabreado tras erguir nuevamente la espalda. Su vociferado improperio atrajo también las miradas de algunos otros parroquianos congregados en aquel antro de ambiente enrarecido y con muy poca luz. -Aunque no sé por qué cojones me extraño. Cuando estoy contigo nunca puedo meterla en el agujero-. Cayden acompañó su ocurrente comentario de una acción no menos jocosa, habiéndose plantado en la retaguardia del otro para así restregar su paquete sobre el trasero del también activo jugador de béisbol. -Dios te dio ese culo tan bonito sólo para mortificarme-. Le susurró el mayor al oído, atrayendo la espalda de Hector contra su pecho con la mano que no sostenía el taco. Luego giró un poco la cabeza para así poder mirar de soslayo, por encima de uno de sus hombros, al individuo que su amigo -o algo más que eso- acababa de aludir. Se trataba de un tipo muy atractivo, de no más de treinta años y con pinta de heterosexual, que se limitaba a beber su consumición mientras les observaba como si de los únicos clientes del pub Spectre se trataran. -Olvídalo, chaval-. Le recomendó el frustrado jugador de billar tras romper su posesivo -y también cariñoso- contacto. -No parece de los que se prestan a ser ensartados. De hecho, estoy convencido de que sus calzoncillos cambiarían de color al ver mi pollón delante de su cara-. El escocés carcajeó su propia chanza exenta de bravuconería. Pese a todo tenía razón, aquel admirable ejemplar no tenía catadura de pasivo y mucho menos de pasivo sumiso. Y aun así, el gesto de decepción -un punto irónico y teatral- que compuso Hector tras escuchar su desanimo, le instó a tratar al menos de satisfacer sus deseos por una noche sin necesidad de poner su culo en pompa. Algo que siempre, de manera mutua e innegociable, los dos hombres se negarían.

-Está bien-. Resopló entonces Cayden, como un padre cediendo ante los caprichos de su consentido retoño. -Tú y tu culito vetado esperad a mí señal-. Dicho aquello abandonó el taco sobre la mesa y, a cambio, retomó su botellín de Guinness malteada. Después de apurar su ya tibio contenido con tres largos tragos, y engullir educadamente un eructo que de ser liberado habría resonado atronador e igual de indiscreto que su anterior “joder”, el de Aberdeen le guiñó un ojo a Hector y se dispuso a salvar los cinco metros que le separaban de aquella potencial presa sentada junto a la barra. Sus labios esbozaron una seductora sonrisa mientras se acercaba, desdibujándose ésta una vez se detuvo intimidantemente cerca de aquel desconocido. -Eh, tío. ¿Te apetece jugar una partida?-. Le preguntó el ejecutivo con un tono de voz más casual que incitante, habiendo sustituido esa madrugada la rectitud de sus trajes de firma por una camiseta de manga corta y sus jeans más desgastados; aquellos que incluso exhibían un par de pulgadas de carne de su bronceado muslo derecho. El curtido rostro de Callaghan tampoco revelaba su habitual formalidad en el aspecto. No se había afeitado en al menos una semana, por lo que su antebrazo recibió la hirsuta caricia de una barba corta cuando se lo pasó por el mentón y el bigote con el fin de limpiar cualquier resto de cerveza que en ellos hubiera podido quedar. -Habrá palos, bolas, agujeros… Es probable que hasta una mesa si así lo cree conveniente mi amigo-. Mientras le hablaba, y sin apartar la mirada de sus ojos claros, Cayden hizo retroceder una mano para indicarle a su camarada con un aspaviento de dedos que se uniera a la conversación. Sabía que Hector estaría observando la escena divertido y sin ánimos de interrumpir, esperando a que su “jefe de expedición” le concediera permiso para avanzar. -Supongo que te habrás dado cuenta de que en ningún momento he mencionado el billar-. Le hizo saber el de acento escoto, sarcástico, mientras se aliviaba un repentino picor rascándose el vello de su torso por encima del algodón negro. Un brillo de lujuria en sus pupilas, de insinuación, le confirió a esa mueca suya de lobo en celo -y también hambriento- un cariz de depravación ciertamente amedrentador. Hector ya se hallaba a su lado, codo con codo, cuando el tercer vértice de aquel triangulo se decidió a replicar tan enmascarada propuesta.
Invitado
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Maddox T. Hamm el Sáb Ago 01, 2015 12:40 pm
El bar Spectre era sin duda su cura favorita ante los desvelos nocturnos. Aquel lugar lleno de borrachos, mesas de billar, maquinas tragaperras, dardos y un humo constante, como la neblina de una película mala de terror, le recordaban su casa. A su hogar, más bien. A largas tardes y noches con su viejo y los amigos de éste, hablando de trabajo (criticando jefes), coches y mujeres… especialmente de mujeres. Cualquier asistente social habría criticado esa forma de vida, pero Mad la echaba de menos. Le faltaba unos toques más de decrepitud para asemejarse al Mad Cowboy de Montana, pero cumplía su objetivo. Maddox lo visitaba regularmente, se sentaba allí, charlaba con el barman y con alguno de los borrachos de cualquier cosa, bebía cerveza y simplemente liberaba su mente de cualquier mierda. Allí la vida era sencilla y monótona; aburrida, tragando mucha mierda… pero segura y fácil. Podría haber sido un maldito diablo heterosexual frustrado con su vida que se emborrachara cada noche en un sitio como ese allá en su ciudad natal, al lado de su padre. No, no era la vida que Maddox quería, pero  no estaba mal saborearla de vez en cuando.

Pero aquella noche tenía un nuevo entretenimiento. Había consumido dos jarras de cerveza barata observando aquel juego como si una retransmisión de snooker se tratara. Aunque no se parecía en nada. Y lo que realmente le tenía entretenido eran los jugadores. Dos preciosos empleares de Homo Erectus, digo, Sapiens. Estaban para coger pan y mojarlo en ellos. Aunque ya llevaba encima muchas comeduras de cabeza por tíos como para pensar en acercarse e intentar algo, mejor le alegraban la vista. Tampoco tenía muy claro caminaban por su acera… hasta que claro, el más grande de los dos (aunque en realidad los dos eran enormes), restregó el paquete sobre el trasero del otro. No era algo que dos amigos heteros hicieran, y menos de ese tamaño. Quizá fueran pareja, aunque tampoco terminaban de entrar en esa categoría. ¿Un rollo? ¿quizás aquello fuera una primera cita? Tampoco es que le importara, pero convertían aquel tugurio en un lugar mucho más atractivo, sin duda alguna. Cada postura sobre la mesa, cada caricia sobre el taco… llenaban su imaginación de escenarios imposibles y de un intento vago de peli porno. No ocultaba su mirada, qué pensaran lo que quisieran.

Su sorpresa fue encontrarse a uno de ellos de camino a su dirección. Quizás fuera a pedirse una bebida, pero algo le decía que iba directamente hacia él. Intentó leer en sus gestos una amenaza, quizás se hubieran cansado de ser su particular espectáculo y quisieran dar rienda suelta a la testosterona a hostia pura; pero no parecía haber violencia en sus facciones, ni en su forma de andar. Una parte de él casi se sintió decepcionado, una buena pelea era siempre un bonito broche al final de la noche. Dejó la jarra casi vacía en la barra a su lado esperando curioso el desenlace de los acontecimientos. ¿Una partida? Aquello no lo había visto venir. Sí, no estaría mal. Le gustaba el billar, era bastante bueno fruto de la práctica tras muchos años en baretos. Pasar la noche con dos tíos que quizás fueran buena gente simplemente bebiendo y… No pudo ni contestar antes de que continuase y le dejara con la boca levemente abierta por la confusión. Sus cejas en un ángulo casi recto y los ojos entrecerrados, ¿había escuchado bien? No tenía claro si le estaban tomando el pelo, pero la frase final terminó de confundirle. La seriedad de ambos tíos le aseguraba que aquello no era ninguna broma. Casi se sentía halagado de que dos tíos como ellos se hubieran dado cuenta de su existencia y le propusieran algo como aquello—Vaya, guapo, ingenioso y pervertido. Como a mí me gustan—comentó antes de darle el último trago a la jarra que había dejado anteriormente a su lado; pura una estratagema para pensar una frase mejor a la anterior. Y volver a cerciorarse de que no estaban tomándole el pelo. ¿Dónde había comprado el boleto ganador? Ni si quiera podía elegir a uno como el más atractivo de los dos. Quizás toda su mala suerte con Gus había puesto el Karma de su lado.

No os andáis por las ramas, ¿eh?—preguntó al otro hombre. La verdad es que todo aquello le pillaba por sorpresa. Sintió cómo de pronto la chupa de cuero (más que desgastada) le sobraba y un calor abrasador le recorría por dentro. Ganas no le faltaban. Simplemente era demasiado bueno para ser verdad y Mad era desconfiado por naturaleza. Dejó la jarra y la lanzó suavemente, deslizándose por la barra sucia, hasta llegar a dónde estaba el camarero. Se volvió de nuevo hacia ellos. No pensaba levantarse y dejar su pose de chulo-despreocupado, pero la diferencia de tamaños y alturas le hacía sentir como un animal arrinconado—¿Esto es un juego extraño de roles? ¿buscando nuevas experiencias en la relación de pareja? ¿un problema de tornillos y tuercas?—pare enfatizar el último ejemplo añadió un ilustrador juego de manos insertando un dedo en un circulo formado por otros dos. Se encogió de hombros unos segundos más tarde, sus ojos iban recorriendo cada centímetro del cuerpo de los dos Adonis (o más bien Hércules) que el azar había puesto en su camino—¿Qué demonios? Me apunto—proposiciones indecentes como aquella no aparecían todos los días.


I found peace in violence
EMPLOYEES
EMPLOYEES
Mensajes : 7

Fecha de inscripción : 29/07/2015

Ver perfil de usuario
avatar

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Hector Piazzi el Sáb Ago 01, 2015 7:56 pm
Permanecía jugando con las bolas entre sus manos. Lanzaba una de ellas, provocando que se diesen carambolas, toques en las paredes que iban de aquí y allá y que terminaban con la vuelta de la bola a su mano. Cayden parecía seguro, o más bien, lo estaba. La facilidad con la que se había acercado a ese tío le dejó pensando en porque no se había acercado de igual forma a él. ¿Cuánto tiempo había pasado hasta que dieron un paso adelante? Dos meses, o un poco más. Sabía que no tenía vergüenza, o que la guardaba muy dentro de si. En algunos momento odiaba esas peculiaridades que parecían convertirle en alguien extraño en la forma de comportarse de Cayden. Quizás era porque no entendía que significaba todo aquello, toda aquella exclusividad provocada en el escocés.

La bola fue empujada de nuevo, y tocó tres paredes antes de meterse en uno de los agujeros, coincidiendo con la señal que el oro le había hecho. A cada paso que se acercaba observaba que no se había confundido. El hombre de la barra era atractivo, y su cabello cobrizo le causó especial atención. Siempre le había causado fascinación el cabello pelirrojo, sin tener una verdadera razón para ello. Escuchó la pregunta del otro, dirigida a él, y simplemente se encogió de hombros. ¿Qué iban a ganar tratando de tantear un terreno? Pues un si o un no. Sonrió, ampliamente, y se volvió hacia Cayden, dando un golpe en el pectoral derecho, el cual quedaba a su lado.- Nos ha pillado rápido. Un problema de tornillos y tuercas...- Aquello le había divertido, incluso dejó ir una leve risa, antes de interponerse entre Cayden y el otro, llegando hasta la barra. Torció su gesto, observando a Maddox, y asintió al escuchar sus palabras finales. Por primera vez se paró a verle. Era atractivo, le gustaba, y aquello podía convertirse en una gran noche. Alzó un poco más la vista y llamó la atención del camarero alzando la mano. Señaló las tres cervezas, como si acaso las sumase, y con ello fue suficiente para que el otro se dispusiese a darle la cuenta. Se volteó, y apoyó sus codos en la barra, dirigiendo la vista a Cayden.- Canyon. Si no te parece mal...Yo lo guiaré, por si se pierde.- Guiñó a Cayden y luego volvió la vista al otro. Parecía mayor, mayor a él, quería decir. No le importaba demasiado.

... ... ... ... ...

- Soy Hector. Ni nos hemos presentado...somos lo peor.- Dijo aquello una vez se había sentado en el asiento del copiloto. No fue hasta que el motor rugió que se le ocurrió que quizás se estaba metiendo en el coche de un psicópata o a saber que jodida paranoia mental podía tener ese tío. Pensar con la polla era arriesgado...pero también era excitante.- Es el de la Harley. Ese...- Señaló al motero que había pasado por delante de ellos, tomando la Harvey Street hacia el norte. Los siguientes minutos fueron una secuencia de instrucciones, guiando al conductor por las calles de Beverly Hills, hacia las afueras. Por un momento llegó a pensar que todo podía haberse trasladado al otro tío cuando viese hacia donde se dirigían, un paraje alejado de la ciudad y enclavado donde la naturaleza parecía hacerse dueña total del lugar exceptuando pequeños faroles que, al acercarse, se convertían en luces de algunas de las casas más espectaculares de Beverly Hills. Y una de ellas era el punto final de aquel desplazamiento. La casa se dejaba ver como una estructura minimalista, plagada de ventanales que dejaban ver casi desde cualquier lugar el mar frente a quien la hospedase. Ya había pasado bastante tiempo allí, un lugar donde disfrutase de momento en la intimidad junto al escocés. Y ahora dejaban entrar a alguien más en aquel círculo que, por esa noche, se convertiría en triángulo.

Cayden permanecía con uno de sus pies en tierra, esperando a que la cancela metálica se abriese. Hector dirigió la mirada al hombre que tenía al lado. Estaba nervioso, un poco. No estaba acostumbrado a aquello, y aunque lo estuviese, dudaba que los nervios fuesen a desaparecer en una situación como aquella.- Ni te imaginas donde te metes...- La sonrisa se amplió mientras llevaba su mano a la comisura de sus labios, ampliando su sonrisa después.

El coche quedó aparcado cerca de la entrada a la casa, y Hector se bajó de el. Cerró la puerta tras de si y comenzó a caminar con lentitud hacia el hombre que ahora mismo quitaba su casco de la cabeza. No tuvo muchas contemplaciones cuando, al llegar a su posición, lo tomó por el cuello, apretando levemente, provocando que tuviese que caminar de espaldas unos metros, quizás media decena de ellos, hasta dar contra la puerta con un sonoro golpe. No le importaba jugar con un poco de dolor. Estaba seguro de que Cayden podía aguantarlo. Estaba seguro de que hasta le pondría cachondo. El escocés se dispuso a rechistar, pero lo acalló con sus labios, con su lengua, provocando una violación en público (por parte de Maddox) que de poco tenía ese nombre al ser totalmente consentida por el escocés. Le gustaba notar el sabor de Cayden, le ponía bastante...y también deseaba probar al otro hombre, provocarle...Cuando dejó de presionar a Cayden tuvo que coger aire con fuerza.- ¿Suficiente para que el otro de el primer paso? ¿O crees que le habré asustado?- La mano del cuello aflojó su presa, y e convirtió en una caricia por parte de su pulgar.


   
BURGHERDOM
BURGHERDOM
Mensajes : 205

Fecha de inscripción : 10/05/2015

Ver perfil de usuario
avatar

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Invitado el Dom Ago 02, 2015 4:11 pm
-Guapo, accesible y con muy buen gusto. Como me gustan a mí-. Replicó Cayden, algo pretencioso, a los halagos de aquel hermoso treintañero -más o menos- cuyos labios incitaban a ser besados, mordidos, y usarlos a posteriori con fines menos castos aunque bastante más placenteros. Seguidamente rió su metafórico comentario en referencia a un posible juego de rol o problema de incompatibilidad física y sexual, el cual fue acompañado de un elocuente gesto con sus dedos en concordancia. -¿De tornillos y…?-. Callaghan lanzó un resoplido y entornó los ojos, burlonamente ofendido por lo que acababa de ver y escuchar. -De brocas de taladro, tío. No nos infravalores-. Una carcajada del jugador de béisbol sucedió a dicha jactancia fundamentada por la posesión de un buen rabo y la absoluta certeza de que igualmente el otro calzaba una herramienta enorme. -Y además tienes agallas-. Aseveró el moreno, con una sonrisa de complacencia, cuando al fin el pelirrojo -ya que visto su cabello de cerca se apreciaba más el cobre que el castaño- aceptó su indecente propuesta transcurrida una breve y más que lógica vacilación. Entonces esperó a que Rodas terminara de hacerse cargo de la cuenta antes de rodear con uno de sus fornidos brazos los hombros de aquel apuesto desconocido, de su insensata o valiente presa, y susurrarle al oído: -Venga, larguémonos de aquí-. Con la presión de su bíceps le instó a que abandona su taburete y se encaminara junto a Hector y él en dirección a la salida de aquel antro.

El calor y la vibración de la Harley Davidson no contribuyeron a aplacar su media erección ante la perspectiva de pasar el resto de la noche follando a lo bestia con Hector y aquel otro tío al que acababan de conocer. Una de sus muchas propiedades a las afueras de Beverly Hills, concretamente la de Canyon Park, fue el escenario escogido por su amigo para llevar a cabo aquel improvisado trío. Precisamente allí habían pasado la mañana de aquel sábado hasta que decidieron salir a dar un paseo con la moto, después a cenar y finalmente a tomar unas copas en el centro, sin imaginarse que regresarían acompañados de un tercer integrante tan atractivo. El inconveniente biplaza de la moto enseguida fue solventado por Rodas, quien sugirió acompañar al tipo que tanto había llamado su atención yendo con él de copiloto en su coche. Cuando diez minutos después llegaron a la casa, aparcando sendos vehículos en aquella parcela ajardinada rodeada de bosque, el propietario de la misma se quitó el casco y dirigió su mirada a Hector en compañía. Apenas tuvo tiempo ni oportunidad de darle la bienvenida a su invitado, sintiendo atenazada su garganta por los dedos de la agresiva diestra del bateador. Éste le hizo retroceder bajo el porche hasta acabar empotrándole contra la puerta de entrada, siendo al segundo su boca invadida por una lengua cuyo sabor y textura, a estas alturas, conocía ya a la perfección. Callaghan correspondió aquel beso con vehemencia, sobando el culo de su impulsivo amante con la mano que no sostenía el casco. Seguidamente, y como respuesta a las musitadas preguntas que el otro le formuló mientras acariciaba su cuello, el escocés dijo: -Me equivoqué. No creo que sea de los que se asustan tan fácilmente-. Se rebatió a sí mismo en voz alta, pretendiendo que el referido alcanzara a escucharle. -Y en cuanto a ti…-. Cayden empuñó la entrepierna de su amigo con la misma intensidad y efecto sorpresa que éste había puesto aferrándole el pescuezo. -Ya deberías saber que los primeros pasos acostumbro a darlos siempre yo-. El mayor profirió una risotada tras aflojar la presión de su puño y constatar la expresión de alivio en el rostro ajeno. Izó bandera blanca besando a Hector en la frente, girando después sobre sus talones cuando encontró las llaves de aquella lujosa residencia de uno de los bolsillos de su chaqueta.

La temperatura dentro de la casa era propia de un clima tropical, consecuencia directa de haber dejado cerrado un ambiente tan diáfano durante las horas de más calor. De manera que, lo primero que hizo Cayden tras entrar en ella, fue encender y graduar el aire acondicionado. Acto seguido se deshizo de la chupa de cuero, también de la camiseta, y arrojó ambas prendas sobre el enorme sofá blanco que presidía aquel salón. Llevó a cabo su parcial striptease de camino al flamante equipo de música que había junto a un televisor LCD, haciendo que éste reprodujera en alta fidelidad la sugerente voz de la cantante islandesa Björk interpretando su tema All Is Full Of Love. -¿Te has fijado en sus labios?-. Le preguntó a Hector con un tono de voz grueso en contraste a la frágil y entrecortada tesitura de la solista que modulaba de fondo, mientras se desabrochaba el pesado Rolex de la muñeca para abandonarlo sobre la superficie de cristal de una mesita Mies Van Der Rohe. Se había acercado al recién llegado para acariciar con el pulgar la parte de su rostro aludida, presionando un poco con el fin de hacerle entender que deseaba verle abrir la boca y acoger aquel dedo en su interior. -Vamos, demuéstrame lo que piensas hacerme si te ordeno una mamada-. Callaghan no pudo evitar maravillarse con la suavidad de aquella lengua, con su danzarina destreza y la calculada presión que en torno a ese dedo ejercía. Su miembro creció un par de pulgadas más bajo los jeans, ganando también en grosor y firmeza.  

Cuando se alejó de aquel prometedor desconocido -ya que él seguía sin conocer su nombre-, llevándose la yema del pulgar lamido a la boca como si saboreara los deliciosos restos de un pastel, se dirigió hasta una impecable cocina de diseño americano sin pared alguna que la aislara del salón principal. Su torso descamisado recibió con agrado el frescor que emanaba del interior de la nevera. -Sé un buen chico y sírveme un poco de Escocia embotellada antes de que te pongas a dar órdenes-. Le pidió a Hector con sorna y puestos sus ojos en una bandeja con lo que había sobrado del sushi que encargaran al mediodía. Volvía a tener hambre, por lo que devoró un par de aquellos rollitos de arroz y pescado crudo sin el pomposo ritual de mojarlos en la salsa de soja -o wasabi- y prescindiendo al hacerlo de los palillos. -Pregúntale a nuestro atrevido acompañante si desea tomar algo-. Sus modales de anfitrión, aun proferidos con cierto sarcasmo y mientras masticaba, seguían siendo intachables pese a contemplar la posibilidad de correrse en la garganta de su atractivo invitado al término de la velada. Consideró que ya habría tiempo de ser rudo con aquel que parecía contemplar lo acontecido con la curiosidad de alguien no acostumbrado a presenciar la escena cotidiana entre dos amigos que además eran amantes. -Quiero saber una cosa, pelirrojo. ¿O te consideras un tío de pelo castaño?-. Callaghan le guiñó un ojo al italoamericano, de manera cómplice, después de formular aquella pregunta con un deje de ironía carente de sutileza. -¿Suelen proponerte partidas como ésta muy a menudo? ¿Ya has follado en alguna ocasión con dos tíos a la vez?-. Sondeó el inquisitivo empresario con una inquietud meramente morbosa, de regreso a la espaciosa sala de estar y sin mirar directamente a su interlocutor cuando planteó dichos interrogantes.

Antes de sentarse en una especie de diván de cuero junto al sofá, Cayden se quitó los botines ayudándose únicamente de los pies y dejándose puestos en éstos los calcetines. La iluminación en el salón era tenue, derivada de una única lámpara que Hector había encendido y de la penumbra azulada proveniente del exterior, de la piscina del jardín. -¿A qué estás esperando?-. Le preguntó retórico a su camarada, increíblemente nítida la voz tras haber humedecido su garganta con un poco de aquel néctar espirituoso y abrasador que Rodas acababa de servirle. -Desenvuelve mi regalo y disfruta con un hombre de tu generación para variar-. El sátiro escocés apuró con un segundo trago su vaso de whisky, dejándolo vacío sobre el parquet azabache. Luego se acomodó en una postura más horizontal, cruzadas las manos bajo su nuca y con la mirada puesta en aquel que iba a resultar un perfecto broche de oro para el cierre de su jornada. -Yo me conformaré viendo cómo te entretienes con él-. Un destello de lascivia iluminó sus ojos grises en la sensual media luz, al igual que los de Hector cuando recorrieron el fornido torso del escoto desde sus velludas axilas hasta la abultada entrepierna de sus vaqueros. -Por el momento-. Apostilló Callaghan en un susurro, acentuando la libidinosa curva de sus labios cercados de barba. Iba a resultarle todo un ejercicio de contención el no ponerse de pie y ordenarle a aquellos dos jóvenes que se arrodillaran ante él. No sacarse la verga a medio engrosar y permitirles ejercer todo lo necesario para forjar su mandoble antes de la batalla. Aunque, como bien apuntara, por el momento sólo se limitaría a observar.
Invitado
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Contenido patrocinado
Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.