I.
II.
III.
IV.
V.
Hasta hace cinco años las disputas entre la comunidad judía cristiana y la comunidad LGBT crearon un caos por la dominación de Beverly Hills pero la sociedad LGBT de Los Ángeles y todo California se aliaron a dos diputadosen su afán por crear una igualdad en todo en California, por lo que apoyados por un grupo de empresarios, atletas, músicos y atletas fue que lograron una legislación para la creación de una zona exclusiva para esa comunidad.
El principal activista de ese movimiento y ahora alcalde de Beverly Hills, Travis Denker ha estado acondicionando una ciudad perfecta donde la igualdad prospera, pero lo que no se sabe era que en parte ese proyecto fue para encubrir ciertos negocios ilícitos que tenía con ciertas mafias internacionales. ¿Qué pasaría si la mafia decide cobrar favores?
ambientación
▲ Tu Pj debe tener un Nombre+Apellido o en su defenco un Pseudónimo.
▲ Debes subir tu ficha para obtener color
▲ Después de que tu ficha es aceptada, debes realizar tus Registros
▲ El mínimo de líneas por post es 10.
▲No olviden postear on-rol para mantener sus Pbs, 15 días sin actividad on-rol y perderás tu color
▲ Avisen sus ausencias y eviten perder sus Pbs
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El foro está inspirado en las series de televisión "Desperate Housewives" y "Devious Maids", sin embargo la trama actual y el enfoque que se le ha dado corre a cargo del staff de Beverly Paradise. Así mismo se agradece a:
Paparazzi y Staff de Beverly Paradise, por la historia y trama.
Damien Aubriot : Modificaciones al skin, tablillas, tablones, y otros códigos.

También agradecemos los tutoriales de Glintz
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Mensaje por Invitado el Mar Ago 25, 2015 2:09 am
¿Qué como había conseguido su número de teléfono? Pues con sus propios trucos, que eran unos cuantos. Le había saludado tal como se había presentado en su momento, con el apellido Wolfang. Y le había hecho saber que le esperaba en una nave de un polígono industrial. Era el segundo día desde aquella reunión en el hotel por lo que todo quedaría en memoria a corto plazo. Le había avisado de ir solo, sin nadie. Y antes de colgar le había pedido perdón, sin decir con sus palabras el porque pedía tal, aunque era más que sabido por ambos.

La nave industrial donde se encontraba estaba a varios kilómetros a las afueras de Beverly Hills, en uno de sus pueblos dormitorios. El polígono industrial se encontraba casi en total silencio cuando el otro llegó en su coche. Ryan se mantuvo en lo alto, lo había hecho desde hacía minutos y se había asegurado de que nadie fuese con el, al menos hasta allí. Quizás se encontrasen más lejos, pero era un riesgo que tomaba con todo aquello.

Prefirió presentarse frente al otro, con las manos en alto, haciéndole ver que no tenía nada, ningún arma para usar.- Antes de nada reitero que te pido perdón por lo hecho…pero era necesario.- Le sonrió abiertamente.- Tu no podrías haber sacado nada de información, tío, y sin embargo, ahora, yo puedo darte mucha de ella.- El otro se había acercado, dejando varios metros entre ambos, metros que Ryan comenzó a estrechar paso a paso, con las manos en alto. Lo hizo hasta quedar frente a frente, rozándose en sus rostros.- ¿Me perdonas? Prometo darte algo como recompensa…- Bajó la voz, como si acaso fuese necesario ante la quietud y el silencio que allí había, en ese escenario donde la luz apenas era apreciable y solo las farolas del exterior daban cierta claridad, aunque muy sesgada para ser objetivos.- Solo dime si quieres jugar al juego…- Bajó sus manos, despacio, poco a poco, hasta que las dejó descansar cayendo a ambos lados de su cuerpo.
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Mensaje por Leon W. Goldamn el Jue Ago 27, 2015 11:58 am
Nuestro último encuentro había acabado conmigo tirado en el suelo con el culo al aire y una herida en la cabeza, que ahora se tornaba en chichón. Había sido poco profesional y casi me habían metido un tiro en la cabeza. Me había costado un par de días de papeleo, encerrado en un cubículo; una discusión con mi padre; un sermón de mi hermano y un ladrido de desaprobación de mi jodido perro, poder explicar todo lo que había ocurrido.

Si había accedido al encuentro con él había sido porque resolver este caso era lo único me instigaba a continuar, no el ascenso en si, si no hacer bien mi trabajo. Llevaba dos días con un humor de perros, y no puedo negar que su llamada lo acentúo. Tampoco puedo negar que desde nuestro encuentro parecía que mi temperatura corporal había aumentado, me sentía arder...incluso creo que mis huevos habían empezado a hervirse.

Me había vestido con una simple camiseta de tirantes y unos vaqueros, la temperatura de la ciudad seguía siendo calurosa, aunque el cielo estuviese cubierto de nubes. Hacía tiempo que no conducía otro coche que no fuese el de policía, pero hoy no pretendía llamar la atención, así que me lleve mi viejo Mustang el cual había reparado junto a mi hermano y mi padre cuando tenía dieciséis años.

Llegué a la hora acordada, y bajé del coche y me apoyé en él esperándole. Apareció a lo lejos y mi entrepierna tembló. Apreté los dientes esperando que tenía que decirme. Cada paso hacía que una parte de mi cuerpo se tensase. Mis puños, mi mandíbula, mis brazos e incluso mis nalgas. Hasta que nos rozamos y su piel se frotó con la mía y la tensión me abandonó. "Fuiste un capullo" Le dije con media sonrisa, señalando al chichón en mi frente. "Pero quiero jugar" Mi voz sonó a susurró y la lancé mirando al suelo más que a mi acompañante. "Hoy puedes llamarme Leon" Abrí mi mano esperando un apretón de la suya. Esta vez prefería jugar mostrando las cartas, nunca me había gustado las sorpresas.
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Mensaje por Invitado el Lun Ago 31, 2015 8:57 am
- Juguemos.- Apretó la mano del otro con fuerza, pero sin pasarse, tan solo la justa y necesaria. Escuchó su nombre…o quizás no, y era tan solo uno inventado.- A mi puedes llamarme Mack.- Se volteó. Le dio la vuelta sin tener la total confianza de que no le devolviese el golpe. Se lo merecía al fin y al cabo. Estuvo bien hecho en su momento, lo de darle el golpetazo y salir disparado de allí, pero debía de admitir que aquello, a él, le hubiese jodido enormemente. Sobretodo en el orgullo. Así que debería recompensárselo, eso lo tenía seguro. Esperaba que con lo que tenía pensado fuese suficiente.

La nave industrial no estaba sucia ni abandonada, sino que parecía encontrarse en buenas condiciones, aunque vacía o al menos eso se veía en la primera parte donde no había nada de nada. Cerró la puerta tras de si, asegurándose de que pudiese ejercer la mayor de las resistencias ante alguien que quisiese entrar sin ser invitado.- No dudo de los medios que tendréis en la policía para hacer hablar a cualquiera pero creo que de esta form…- Comenzó su camino hacia lo que parecía ser una división de la nave, hacia la parte trasera.- …bueno, si, que coño, dudo de lo que podríais haber obtenido. Os debéis a la ley.- Antes de entrar, en el dintel de la puerta, se volteó, y casi se chocó el otro con él, pero consiguió así que estuviese cerca. Retiró un poco su cabello rubio y pasó su pulgar por el chichón, con lentitud, y suavidad, para que no hiciese daño.- Lo siento por esto, de verdad.- Si era verdad o mentira, el otro debería ya de decidir.- Pero ahora no estás inmiscuido en nada…y tendrás la información. Todo por un pequeño golpe. Más que suficiente.- Le sonrió de medio lado antes de adentrarse en la siguiente estancia, una habitación más pequeña (la anterior ocupaba media nave) en la cual parecía haber un despacho donde el mobiliario era escaso, con un sofá que parecía cómodo, un escritorio y un par de sillas además de una estantería y un mueble bar en el que se podía ver una botella de cristal con un líquido ocre en ella además de un par de vasos cuadrados, bajos.

- Ese cabrón me quería muerto. Y a ti, aunque tu eras un efecto colateral, nada importante.- Se dirigió sin prisa hacia la botella y se sirvió un whiskey tanto para el como para su acompañante.- No estás de servicio…¿verdad?- Al volverse le señaló la silla libre para que tomase asiento. Hizo lo propio en la que tenía al frente y le dejó el vaso en la mesa, para que lo tomase.- Con toda seguridad me tendrán controlado. Y a ti. Pero eso era algo a lo que te exponías con esto…así que vamos a tener que dar unos pocos de pasos más deprisa. Juntos. Por el bien de ambos.- Alzó el vaso para brindar por aquello que acababa de decir.- Archibald Penrose. Ese fue el hijo de puta que mando a ese tío contra ambos. Lo conoces, ¿verdad?- Inquirió, dando el primer sorbo. Archibald era uno de esos hombres que todo el mundo creía que tenía lazos oscuros en la ciudad pero que nadie había sido capaz de demostrar, nunca. Una continua frustración de los agentes de la ley.- No conseguirás atraparle por esto…pero si por su implicación en tráfico de drogas. Vigila la terminal 3 del puerto de San Francisco. Lo encontrarás, aunque no puedo decirte la fecha en la que se producirá.- Se encogió de hombros.- Al menos no aún.- Alzó su brazo y se tomó el resto del whiskey de una vez, lanzando un silbido justo después.
- Y ahora…después de que te haya dado toda la información…¿Crees que merezco que vengas hasta aquí y te sientes en mis piernas, como en aquel jodido local?- De un leve empujón se separó un metro de la mesa, y esperó. Quizás el otro se uniese…quizás ya tenía todo lo que quería. Fuese por lo que fuese su entrepierna se estremeció por un instante, expectante.
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Mensaje por Leon W. Goldamn el Lun Ago 31, 2015 6:22 pm
Me estrechó la mano y le sonreí a medias. No podía de dejar de sentirme desconfiado y mis movimientos erráticos así lo demostraban. En todos estos años trabajando como policía ninguno de mis jefes podría decir que había hecho algo mal. Podría ser impulsivo pero sabían que me implicaba en los casos, que deseaba más que nada ser yo quien atrapase al delincuente. Un deseo infantil de ganar. Desde pequeño mi padre había hecho que mi hermano y yo compitiésemos, cualquier juego o cualquier acción se convertía pronto en un campeonato, en el que el único premio era un ego más hinchado. Así había sido mi vida hasta entonces: un certamen, en el que ganar prueba tras prueba. Y esta vez no era diferente, ansiaba ser yo quien resolviese el caso.

Le seguí cabizbajo dentro de la gran nave que me pareció vacía de todo excepto de polvo. Volteó y le sentí cerca, mi espacio vital se convirtió en nuestro, su mano en mi pelo y mi deseo chocando contra sus dedos. No dije nada, solo asentí ante sus disculpas. No me gustaba lo que había hecho, jamás aprobaría esos métodos. Aún así no pregunté. Quería esa información, la ansiaba...al igual que ansiaba su contacto de nuevo.

Entramos en otra habitación y me ofreció un vaso de whisky que acepté sin rechistar. Brindé con él y bebí del ambarino líquido y suspiré un poco. Aquello seguía siendo peligroso y podría acabar con cualquiera de los dos con un tiro en la cabeza, abrí la boca para decir una estupidez pero pasar un tiempo juntos no se me antojó tan mala idea. "¿Penrose?" Dije con exaltación en la voz. Llevábamos detrás de aquel capullo años. Su nombre aparecía y desaparecía de los informes a la misma velocidad. Cogerlo era el premio gordo, ganar la gran competición. Apunté la información mentalmente, cogerlo por drogas eran tan buena opción como cogerlo por asesinato, había que quitar a aquel cabronazo de la calle. No puedo negar que la gloria me excitaba, podía sentirla recorriendo mis espalda, dentro de mi columna hasta mis dedos.

Crispe la mirada ante su insinuación. Bebí de nuevo y me levanté. Me di la vuelta y caminé un par de pasos hacía la salida. Aquello era un estupidez, no iba a irme, no quería, le deseaba. Había soñado con nuestro encuentro las dos últimas noches y me había levantado con una erección tan dura que imaginé que podría haber atravesado el colchón. Le sonreí a girarme de nuevo. Me gustaba su seguridad, a veces competía y otras veces simplemente disfrutaba del premio. Caminé hacia él, aún con el vaso en la mano. Lo apuré enfrente de él y lo deje sobre la mesa. Pensé en meterle directamente mi polla en la boca y me excité ante la perspectiva. Aún así decidí seguir jugando a su juego.

Abracé su cuello con mis brazos y me senté a horcajadas sobre él. Rocé mi frente con la suya y el chichón me lanzó un latigazo de dolor. "Espero que esto no acabe conmigo inconsciente de nuevo" Sonreí muy cerca de sus labios y pude oler su respiración. Me mordí los labios antes de lanzarme a los suyos. Sabíamos dulce, a caramelo como el whisky, tostados como nuestra piel a sol. Sabíamos a deseo. Nuestra entrepiernas chocaron y sonreí mientras nuestras lenguas jugaban. "Creo que la información que me has proporcionado merece una buena recompensa" Le acaricié el pelo y rugí, mi lengua se perdió en su boca de nuevo.
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Mensaje por Invitado el Miér Sep 02, 2015 5:04 am
Por un momento dudó. Quizás si se quedaba solo, quizás el otro prefería salir de allí, irse, recordando que ya habían terminado su primera reunión de una manera un tanto…complicada. No iba a negar que se jugaba un desplante, provocando que se quedase con las ganas que tenía de volver a saborear la boca de aquel rubio que le había provocado una calentura de aupa que le había llevado a machacársela en el coche una vez había abandonado el hotel que en su día compartieron.

Por eso cuando el otro dio la vuelta, cuando se sentó en sus piernas, cuando rodeó su cuello, no pudo evitar sonreír ampliamente. Era una estupidez hacer creer que no le gustaba, que no le provocaba. Ambos lo sabían. A veces solo es necesario una mirada, un movimiento, para saber que quien tienes en frente te pertenece…aunque solo sea por unos segundos, minutos, o quizás horas. Y ambos, el uno al otro, estaban deseando pertenecerse por un buen rato. No merecía la pena enfrentar aquello, sino que lo mejor era entregarse, hasta las últimas consecuencias. Y esas eran el tener sobre sus piernas a un ejemplar como Leon, alguien que comenzaba a comerle la boca con ansia, con ganas. Y él se dejó ir, se perdió en aquella lucha entre dos, entregándose a ella consciente de que, aunque quisiera ganar, estaba dispuesto incluso a perder si era una buena liza.

- Quien sabe…hay muchas maneras de perder el conocimiento.- Una de sus manos tiró del cabello rubio del otro y dejó expuesto su cuello, sobre el que paseó su nariz, inspirando, reconociendo el olor que ya hubiese mantenido a fuego en su memoria, pero esta vez lo fortaleció cuando paseó su lengua por el antes de dar un profuso bocado, hincando sus dientes, provocando daño pero no insoportable. Escuchó el siseo provocado por su acción, y aquello hizo que separase sus labios del cuello, pero no su rostro, manteniendo la cercanía.- ¿Traes puesta ese suspensorio de maricona hoy?- Aquello le hizo reír antes de proseguir.- Me daba buena posición para poder tener tu culo para mi…- Y antes de que pudiese contestar volvió a moderle, pero esta vez acompañado de un apretón de su nalga derecha, atrayéndolo más hacia si, con la mano libre.

Ese acercamiento provocó que sus rostros casi chocasen. Sacó su lengua, solo un poco, esperando la caricia de la otra, y jugaron por unos pocos segundos, los suficientes antes de que Ryan se aburriese de ver tanta ropa en la figura del otro y alzase su camiseta de tirantas y la tirase lejos, sin ningún tipo de remordimientos. Fue entonces cuando observó el torso casi perfecto que tenía frente a si. No tuvo piedad y atacó, sin miramientos, los pezones del otro, llevando su lengua a ella y tirando un poco, dando una leve mordida, provocando los primeros movimientos del otro sobre su entrepierna, la cual despertaba poco a poco, convirtiéndose en algo palpable por el propio Leon.
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Mensaje por Leon W. Goldamn el Lun Sep 07, 2015 10:12 am
Nos comíamos con las manos, con la mirada, con las ganas. Nos saboreamos con las respiraciones entrecortadas y la furtividad de los besos arrebatados. Nos rozábamos, nos acariciábamos, nos olíamos, nos sentíamos. Hablaba sobre nuestro anterior encuentro, algo que prefería no recordar. "No tienes porque ser tan capullo" Le dije mirándole a sus ojos azul cocaína y sonreí. Nunca me había gustado la superioridad con la que unos tratan a otros y así se lo dejé saber con una mueca arrugada antes de susurrarle que esta vez no llevaba nada bajo mis pantalones. En el momento me pareció sensual y coherente con la situación, pero en realidad estaba más relacionado con que tendría que haber estado haciendo una visita a la lavandería en vez de estar sentado a horcajadas sobre él.

Se deshizo de mi camiseta y mi pecho quedó expuesto. Dio caza a mis pezones y me estremecí. Acariciaba su pelo mientras lo hacía, perdiendo mis manos en su brillante melena. Inconscientemente me agitaba sobre él, y empecé a sentir como se endurecía bajo la presión de mis movimientos. Me hubiese quedado en esa posición para siempre, petrificados, como una bella estatua dedicada al deseo. Me hubiese encantado que grupos de jubilados hubiesen pagado para ir a vernos en nuestro estado marmóreo: con su boca succionando mis pezones, mis manos entre su pelo, mi labio curvado y mordido, y la dureza en la que ahora se encontraban nuestra pollas. Nos hubiesen mirado y hubiesen sonreído y hubiesen pensando que aquello si que era pasión, pasión que se les hacía lejana pero que aquella estatua ahora les recordaba.

Cambié mis pezones por mi boca de nuevo y nos volvimos a besar, quería más de él, ansiaba su cuerpo. Cambié de posición y me situé de rodillas frente a él. No tenía vértigo. Salté al vacío de su ombligo, levantado su camisa. Sin cuerdas, sin permiso, sin pinzas en la nariz. Me gustaba que no oliese a anuncio. Beso a beso y botón a botón acabé por desabrochársela. Ahora era yo quién famélico lamía su pecho. Me levanté pensando en quizás atacar directamente a su entrepierna abultada. Pero preferí alejarme.

Le dejé en la silla y fui a por el whisky. Con una mano me quité el pantalón y mi polla surgió apuntando al techo, y mis pelotas colgaron alegremente al poder ser expuestas a un ambiente diferente que al interior de mis pantalones. Sonreí y bebí de la botella, el líquido ambarino se escapó de la comisura de mis labios y recorrió primero mi barbilla, luego mi cuello, mi pecho, mi abdomen, mi pubis y goteo desde mis cojones al suelo. "Desnúdate, quiero asegurarme que esta vez no lo tendrás tan fácil si decides salir corriendo" Con el culo apoyado sobre el escritorio y la botella de whisky para crear un camino dulce en su cuerpo, esperé sonriendo y mordiéndome el labio.
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Mensaje por Invitado el Lun Sep 14, 2015 11:15 am
Es un reto. Y a él le gustan los retos. Aunque ahora mismo tenga los labios del otro atacados por los propios, es un reto el conseguir que el hombre que tiene sobre si siga allí, aunque muchos pensasen que todo había acabado ya. Para el solo acababa de comenzar. Cuando dos personas se atraen, ocurre. No debe existir cortejo anterior, ni danza que atraiga al otro, simplemente se da. Los dos se acercan y provocan que un estallido se dé entre ambos. Era aquello lo que ocurría ahora mismo entre ambos hombres.

Y quizás por un momento había pensado que todo seguiría su curso, como una presa que acababa de ser desbordada, sin fin, sin pausa, un torrente que no lleva a ninguna parte hasta que deja de agitarse y se calma, pero aquella pausa impuesta por el otro provocó que, desde el sillón, lo observase con una mueca en sus labios, una sonrisa ladeada. En aquella misma posición, tan solo moviendo sus piernas, se deshizo de sus botas, las cuales dejó ir de una patada, lanzándolas hacia el otro, sin que llegasen a golpearle. Se dejó deslizar un poco sobre el sillón y llevó sus manos hasta sus vaqueros, los cuales desabotonó despacio, hasta hacerlos deslizar a la altura de sus tobillos. Se levantó, ya solo en boxers, y se encaminó, casi desnudo, hasta el escritorio, provocando que el otro quedase sentado en el, rodeado por la figura de su informador.- No…no del todo. Prefiero dejarte lo mejor para ti…- Con una de sus manos tiró hacia atrás de los cabellos de León, provocando que tuviese que alzar la vista, y el cuello, y con la otra cogió la mano libre que no sostenía la botella y la deslizó hasta su paquete, el cual demostraba la hombría del hombre, un exceso que, quien fuese su creador, había tenido a bien otorgarle.

Los labios de Ryan se acercaron a los del otro rubio, dispuesto a besarlos, pero en última instancia no lo hicieron, sino que se quedó sonriéndole. Guió la mano del otro hasta arriba, hasta la cinturilla de los boxers por donde aparecía la cabeza de una polla que, ansiosa, asomaba esperando la primera de las caricias.- ¿Estás seguro de poder tratar con ella tu solo?- Su lengua salió al encuentra de la del otro a la vez que internó ambas manos en el bóxer haciéndole notar que no era guasa aquello que decía, que la extensión que su mano acariciaba era la de un tronco que había crecido fuerte y rudo.- ¿Tenemos a un valiente?- Soltó su cabello y permaneció observándole, desafiante, esperando a que respondiese a su pregunta de la manera más práctica posible.
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