I.
II.
III.
IV.
V.
Hasta hace cinco años las disputas entre la comunidad judía cristiana y la comunidad LGBT crearon un caos por la dominación de Beverly Hills pero la sociedad LGBT de Los Ángeles y todo California se aliaron a dos diputadosen su afán por crear una igualdad en todo en California, por lo que apoyados por un grupo de empresarios, atletas, músicos y atletas fue que lograron una legislación para la creación de una zona exclusiva para esa comunidad.
El principal activista de ese movimiento y ahora alcalde de Beverly Hills, Travis Denker ha estado acondicionando una ciudad perfecta donde la igualdad prospera, pero lo que no se sabe era que en parte ese proyecto fue para encubrir ciertos negocios ilícitos que tenía con ciertas mafias internacionales. ¿Qué pasaría si la mafia decide cobrar favores?
ambientación
▲ Tu Pj debe tener un Nombre+Apellido o en su defenco un Pseudónimo.
▲ Debes subir tu ficha para obtener color
▲ Después de que tu ficha es aceptada, debes realizar tus Registros
▲ El mínimo de líneas por post es 10.
▲No olviden postear on-rol para mantener sus Pbs, 15 días sin actividad on-rol y perderás tu color
▲ Avisen sus ausencias y eviten perder sus Pbs
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El foro está inspirado en las series de televisión "Desperate Housewives" y "Devious Maids", sin embargo la trama actual y el enfoque que se le ha dado corre a cargo del staff de Beverly Paradise. Así mismo se agradece a:
Paparazzi y Staff de Beverly Paradise, por la historia y trama.
Damien Aubriot : Modificaciones al skin, tablillas, tablones, y otros códigos.

También agradecemos los tutoriales de Glintz
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The Captain Knows Best y Foroactivo

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Getting started | Giannis

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Mensaje por Austin Jones el Jue Sep 17, 2015 6:10 pm
Aquel día empezó temprano. Se levantó al alba, tan acostumbrado a su vida en el campo, y tan lejana que parecía a esta a costa de los kilómetros que lo separaban de todo lo que alguna vez conoció. La tristeza solo apareció un momento, no permitiéndose sentir lástima por si mismo, o derramar unas merecidas lágrimas. No. Era su segundo día en la ciudad y debía hacer algo, empezar con su vida en la urbe. En el refugio para desamparados el desayuno se servía hasta las ocho, así que ando a bañarse mientras todos estaban dormidos y salir a caminar un rato por los alrededores. El aire de la ciudad era muy distinto que el del pueblo, lo sentía pesado, y al mismo tiempo lleno de posibilidades. No era el único con vida entre las calles. Beverly nunca dormía, y la gente iba a sus trabajos, o a sus casas si apenas salían del antro. La clase trabajadora se apresuraba a tomar los autobuses vestidos en uniforme. Los ricos iban en sus autos con trajes y maletines, starbucks en mano.

Viéndoles Austin cayó en cuenta en la preocupación que más se hincaba en su mente. Dinero. Ya había gastado 10 dólares en una sola noche, en comida y pasajes, necesarios, más debía tener ingresos para sustentar tan siquiera sus necesidades básicas. En el refugio había gente muy amable y dispuesta a dar, pero él no deseaba sobrevivir a costa de otros. No es así como fue educada, y lo bien arraigado es más difícil de quitar como atrapar una liebre en campo abierto. Regresó justo a tiempo para la comida, decidido a conseguir un empleo antes de que volviese a oscurecer. No tenía la más remota idea de donde empezar, más eso no disminuía su anticipación. Decidió darse una segunda ducha, para mantener el olor a fresco el mayor tiempo posible y se vistió como creía que era adecuado para requerir trabajo. Ropa no tenía mucha, y tampoco nueva. Pantalones de mezclilla, camisetas, un par de botas y tenis. Al final tomo una camisa negra, como pantalones oscuros a juego y sus botas. El negro proyectaba seguridad, algo de lo que necesitaba en esos momentos.

Toma la bolsa con sus cosas, sabiendo que regresaría en la noche. Tenía poco como para arriesgarse a perderlo. La gente podía ser muy amable en ese lugar, pero no conocía las mañas de todos. Mejor prevenir que lamentar. Austin comenzó a andar por las calles, viendo las ventanas y aparadores de los pequeños negocios si había anuncios de empleo. Unos cuantos aparecieron, pero fue rechazado por no tener referencias y otras cosas que le pedían. Él no tenía nada de eso. Domicilio, trabajo previo, experiencia laboral. Compró un periódico solo para ver la sección de trabajos. Todos ellos demandando aptitudes y habilidades que él no tenía. Trabajar en el campo no tenía aplicación alguna en las grandes ciudades.

Probó suerte en algunas pequeñas tiendas, y al preguntarle donde podían comunicarse con él Austin no sabía que responder. Tras cuatro horas sin resultado alguno Austin se cansó. Compró un pretzel con queso en la calle, solo para saciar su antojo de algo nuevo y para levantar un poco su espíritu. Mientras masticaba pensaba con fuerza donde podía conseguir trabajo. En su pueblo trabajos de servicio eran bien pagados, nada lujoso, pero suficiente. Quizás podía intentarlo, podría ir a un comesal o bar a probar su suerte. Con nuevas energías anduvo buscando bares o restaurante donde ofrecer su persona para cualquier trabajo que pudiesen darle. No le importaba tener que lavar un montón de trastes o trapear los suelos, con tal de tener algo. En uno de los pequeños lugares alguien le recomendó un lugar, apremiando su apariencia le aconsejaron que debía ir ahí. Austin le agradeció al hombre sin notar como lo miraba. En el callejón que daba entrada al gran establecimiento que era aquel lugar, tocó fuertemente tres veces mientras se arreglaba la camisa y ponía una sonrisa amistosa, aunque nerviosa.


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Mensaje por Giannis Gekas el Vie Sep 18, 2015 9:05 am
Luca abrió la puerta. ¿Quién llamaría a esas horas por la puerta principal? El horario de apertura del V de Victoria iba desde las once de la noche hasta las seis de la mañana. Para todos ellos estas horas eran intempestivas, excepto para el jefe del local, claro, el cual parecía no necesitar el sueño para poder mantenerse fresco. El hijo de puta parecía tener un pacto con el demonio. Pero eso no importaba ahora. Luca se dirigió hasta las puertas y abrió una de ellas después de descorrer la protección ante cualquier intento de robo. Quizás muchos se preguntaban porque el V de Victoria tenía sus puertas dando a un callejón en vez de la propia Rodeo, pero eso ocurría debido a que se buscaba lo más cercano a los años veinte, cuando estos lugares parecían ser un sitio de depravación y a la vez lujo, como el capricho de cualquier niño bueno que cree que, por entrar a aquel lugar por un callejón, se convierte en un hijo de puta de cuidado.

Luca era un emigrante, de Italia, y podía observarse en su piel, morena, al igual que su cabello y sus ojos. Y también se escuchaba, si era uno atento, a la hora de hablar con un acento más que característico.- - Buenos días...si quieres vendernos algo, no es el momento. Si vienes al cabaret, no es el momento. En definitiva, no es el momento para nada excepto para que me digas que tienes algo que me hará salir de este trabajo y retirarme en la Toscana así que...

... ... ... ... ...

El muchacho, Austin, buscaba trabajo. ¿Y quién era el para negárselo? La verdad es que por la pinta podía pegar en el cabaret. La cuestión es que el no tenía ni idea de si necesitaban a otra persona o no (al menos desde el punto de vista del jefe, ya que si necesitarían a un par de camareros más). Así que le prometió hablarlo con el jefe, el cual había llegado media hora antes, y darle una respuesta. Por eso ahora iba delante de Austin, llevándolo por la parte izquierda de la escalera simétrica que, en el hall, dirigía a la primera planta.- Está de buen humor. Así que no se...quizás le puedas caer bien. Al menos ya ha aceptado a verte. El se llama Giannis. Es griego. ¿Sabes donde está Grecia?- Se encogió de hombros. Era muy normal que los estadounidenses no supiesen una mierda de geografía.- Bueno, tu simplemente trata de ser agradable y eso...¡Suerte!- Llamó a la puerta y en seguida abrió. Dejó que el muchacho pasase, y al instante le dio una palmadita en el culo, de ánimo. Tras eso cerró la puerta para dejarles a solas.

Giannis estaba de pie, con unos papeles entre manos. Vestía con una camisa azul clara y un chalequillo de un azul más oscuro. Su vista se alzó una vez se cerró la puerta. Llevó una de sus manos a sus labios y tomó el cigarrillo de entre ellos. Expulsó el humo.- Buenos días Austin. Bienvenido. Mi nombre es Giannis. Siéntate, por favor.- Sin embargo él se mantuvo en pie, observando el par de comunicaciones que le habían llegado en la mañana. Torció el gesto y chasqueó la lengua antes de dejarlos caer sobre la mesa que separaría a uno del otro en cuanto quedasen en sus posiciones. La habitación no era muy grande, pero si parecía cómoda, más por los grandes ventanales que daban a Rodeo por los que entraba la claridad de un sol que ya estaba alto.

Giannis sentó, y esperó. Simplemente alzó ambas manos, en un gesto que daba a entender que era todo oídos para el muchacho que tenía frente a si.- Tu dirás.


 
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Mensaje por Austin Jones el Vie Sep 18, 2015 11:45 pm
-Ahmm.. – abrió la boca pero solo sale ese sonido. Al tocar la puerta no supo que esperar, y ahora estaba frente al dueño del establecimiento. Intenta recordar las palabras que el otro sujeto le había dicho, más abandonaron su mente tan rápido como los nervios aparecieron. Jamás había tenido que pedir trabajo, así que no tenía idea de por donde comenzar – Mi nombre es Austin Jones señor – se nota lo intranquilo que está, ignorando el hecho que el otro ya sabía su nombre, más no completo. Su acento se nota marcado. No hay pierde, es del sur como el sol que sale del este. Lame constantemente sus labios, porque sienten que se secan muy rápidos. Casi le ruega con los ojos al moreno que le diga por favor como seguir con eso – y bueno pues yo vengo aquí, si no es mucha molestia por supuesto, verá usted yo… -y ahora estaba balbuceando. Hace una mueca, apretando la cara para recriminarse lo tonto que está siendo.

-Me gustaría trabajar, aquí, para usted – agrega innecesariamente usando dos tonos más altos de lo que debería. Da un paso al frente mostrando decisión y un poco más de seguridad, o al menos aparentarla – aprendo rápido y soy trabajador – que es cierto, un granjero no podría permitirse ser flojo si quería poner pan en la mesa – si me da una oportunidad le prometo que no se arrepentirá – sus palabras no salen lastimosas, como de una persona que no tiene nada, sino de alguien que quiere tener algo – puedo hacer lo que quiera, soy bueno limpiando – agrega por si tenía impacto compartir esa información. Cuando cree que ha expuesto su caso se queda callado. Esperando porque aquel sujeto diga algo. No sabía que más decir, no tiene un resume que dar, ni siquiera sabía llenar la hoja.


Última edición por Austin Jones el Sáb Sep 19, 2015 4:20 pm, editado 1 vez


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Mensaje por Giannis Gekas el Sáb Sep 19, 2015 3:10 pm
- Te he dado mi nombre. No me llames señor. No me gusta. Ni me hables de usted.- No lo dijo a malas, ni mucho menos, solo que no le gustaba que le dijesen esa palabra, le hacía parecer viejo, y aunque llevase bien la treintena prefería dejar esos tratamientos en sus otros quehaceres mucho más protocolarios.

Volvió a dar una calada a su cigarro, larga, y tras unos segundos dejó ir el humo por sus labios. tras hacer esto sonrió. El muchacho le parecía un imberbe, alguien perdido. Pero allí, en el V de Victoria, casi todos estaban perdidos. Esa era, en gran parte, la esencia del lugar, un sitio donde todos aquellos que estaban fuera de la rectitud, de una vida que podía considerarse normal, se reunían. A el no le importaba nada de donde venían unos u otras, no le importaba que había ocurrido en la vida anterior del resto de personas. No, para nada. Solo le importaba el ahora.

- Quizás seas bueno para limpiar.- Se encogió de hombros.- Austin, quítate la camiseta.- Observó como aquella petición cogió de sorpresa al otro. Le hizo ensanchar la sonrisa.- ¿Sabes dónde estás? Esto es un cabaret.- Ignoraba de donde provenía. Si lo hubiese sabido se habría explayado ya que hubiese entendido que no tenía ni puta idea de a que hacía referencia esa palabra. Pero no lo sabía.- Estoy pensando que podrías ser camarero. ¿Sabes llevar una bandeja con copas y vasos? Si es así, y me convences, podrías trabajar aquí.- Se levantó de la silla y bordeó el escritorio hasta dirigirse a la silla donde le invitó a sentarse. El se apoyó en el escritorio, a su lado.- ¿Necesitas dinero, verdad? Aquí puedes ganarlo. No es que pague una millonada...pero nadie se puede quejar por lo que cobra. Y podría darte algo por adelantado, si quieres.- Ahora se encontraban cerca, ni a medio metro. Observando al chico de cerca...podría ser un buen fichaje. Estaba seguro de que bastantes mujeres se quedarían prendadas de el, y quizás algún que otro tío.


 
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Mensaje por Austin Jones el Sáb Sep 19, 2015 4:36 pm
-De acuerdo – dice atendiendo claramente a las palabras del sujeto delante de él. Su monótona voz sonaba formal y directa, no aburrida o molesta, lo que logró calmarlo un poco. No estaba causando un inconveniente con su petición – Lo llamará Giannis – con su madre y padre jamás se dirigía a ellos usando su primer nombre. Era raro nombrar a quien tenía autoridad con tanta facilidad, quizás en la ciudad el respeto se mostraba de otra forma, o no le tenían tanta importancia a las formalidades. Entonces aparece aquella petición, no demanda. Entrecierra los ojos mirando al hombre, la confusión escrita en todo su rostro - ¿Qué me quite la camisa? – inquiere para cerciorarse que no ha escuchado mal. Tampoco tiene problemas de audición, sabe lo que le han pedido, lo que no comprende es el porque.

Lleva sus manos al filo de su prenda, mirando al sujeto con duda, pero sin más se alza la camisa por encima de la cabeza, dejándola a un lado. El cuerpo de Austin correspondía al de un joven en el vigor de su juventud. Fibrado, atlético y con los músculos correctos. El rubio sabía que tenía buen cuerpo, en el sentido que con las revistas que compraba de fisiculturismo, podía compararse para saber que era así. Más allá de vanidad o consejos, lo hacía solo para ver hombres atractivos. Cae en cuenta entonces que eso es lo que debe estar buscando, no solo alguien eficiente, sino llamativo para atraer la clientela, dinero. No era extraño a la manera en que la chica del bar en su pueblo se vestía para obtener buenas propinas. Las demás mujeres la llamaban una zorra, pero ella tenía suficiente dinero, más que lo que sus esposos le daban para gastarse en ellas mismas - ¿Está bien lo que ve? – pregunta parándose recto, flexionando un poco los músculos, dándole un pequeño espectáculo al hombre frente suyo. Se da la vuelta para que también pudiese apreciar su espalda - ¿Los meseros trabajan sin camisa? – se ve llevado a preguntar, no sabiendo si es correcto volver a ponerse la camisa.

-¿Qué es un cabaret? – pregunta, sonando más inocente de lo que debería, sonriendo de lado esperando que no sea muy idiota de su parte tener que hacer esa pregunta – No me gustaría recibir dinero si no hecho nada se… Giannis, no me sentiría cómodo – le aclara quedándose parado donde está, sonriendo tontamente mientras su mirada iban desde los ojos de ese sujeto, que seguían poniéndolo nervioso, al suelo, y a su torso desnudo.


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Mensaje por Giannis Gekas el Sáb Sep 19, 2015 7:36 pm
- Los camareros trabajan sin camisa alguna, si. Y tienen unos pantalones que dejan ver parte de sus piernas. La finalidad es que puedan ver tu cuerpo, tus músculos, tal como ahora haces conmigo...y que de esa forma estén contentos, y de paso te puedas ganar unas propinas.- Al parecer eso de que aprendía rápido no era mentira.- Pero además de eso...- Se alzó del escritorio y se encaminó hasta estar a la altura del muchacho. Lo tomó por la barbilla, observando su rostro, más concretamente sus ojos.- ...tienes ojos claros. Siempre le gustan a todos. En Grecia es difícil encontrar ojos claros...son mis favoritos.- Guiñó su ojo derecho antes de soltarle y volverse para apagar su cigarrillo en un cenicero de ébano.

En el camino se dio cuenta de que ese muchacho no era de allí, y seguramente de ninguna ciudad importante, sino de un pueblo de pocos habitantes o al menos profundo.- Tienes los santos cojones de venir a un cabaret a pedir trabajo sin saber donde te metes...digamos que me quedaré con tu arrojo en vez de todo lo malo que podría sacar de esa decisión.- Espachurró el cigarrillo y su colilla antes de voltearse para encontrarlo allí parado aún, sin camisa, expectante.- Seguro que en tu pueblo había un burdel, un puticlub, una casa de putas.- Esperó a su asentimiento para proseguir.- Pues bien...esto es un poco eso...sin llegar a serlo. Aquí no tenemos a putas, no se acuestan por dinero con nadie, o al menos no por obligación. Pero eso no significa que cualquiera desee que le folles, o que te dejes follar.- Se encogió de hombros. Era difícil de explicar.- Tu trabajo es el de servir a los clientes. El trabajo del músico es tocar sus instrumentos. El trabajo de los bailarines es bailar. Mi trabajo es conseguir que todo esto funcione...pero el sexo siempre está a bordo en un sitio como este.- Tal era la condición humana en un sitio depravado, donde se daba lugar a ciertos excesos, donde se daba la mano y los clientes tomaban el brazo.

- Yo mismo...- Volvió a dirigirse hacia el muchacho, y esta vez quedó parado a centímetros de el, de frente. Le igualaba en altura, incluso creía que le ganaba en algún centímetro.- ...podría ser un cliente. Y podría querer follarte.- Bajó la vista al cuerpo de Austin, a su abdomen, y volvió a hablarle mirándole a los ojos.- Después de traerme un Martini podría pedirte que te pusieses de rodillas, que me comieses la polla hasta que tuviese suficiente. Y sería normal...- Posó un dedo en el ombligo de Austin y subió, poco a poco, hasta su cuello.- ...pero aquí siempre tendrás la posibilidad de elegir, muchacho. Siempre.- Y, ahí si, fue bastante categórico.


 
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Mensaje por Austin Jones el Sáb Sep 19, 2015 8:36 pm
Al escuchar su respuesta, Austin explaya los ojos, quedándose un poco sorprendido de lo directo que era todo aquello. No había reglas, no existían los tapujos. Comerciaban con carne, y vendían sexo. Se siente tragar con dificultad, imaginándose así mismo con un uniforme, si se podía llamar como tal, exponiéndose frente a extraños, haciéndoles desear de manera inherente lo que es, lo que aparenta. Si acepta se convierte en una utilería más de aquel lugar, un cuerpo para usar y un rostro de desplaye. A costa de su exhibición, dinero, además de su paga como mesero. Si la chica en su pueblo podía hacerse de cientos en una noche, él que oportunidades tendría en una ciudad como esa. Cuando siente que el otro lo toca, levantando su rostro, obedece sin poner resistencia. El cumplido a sus ojos logra poner un rubor en sus mejillas, y una sonrisa a medio lograr con la intención de agradecerle.

-No teníamos nada como eso de donde vengo. Un bar como todos, pero el pecado no se celebraba con tanta libertad – no sabe porque ha elegido esa palabra para describir las acciones que se llevan a cabo en ese lugar. Se muerde el labio y baja el rostro rápidamente esperando no haber insultado al hombre que tanta paciencia está teniendo con él ahora – No que el sexo sea algo malo, o que lo vendan, no, es solo… nuevo para mi – dice al final asimilando donde se encontraba y al contrato que estaba por firmar con el diablo. Su atención vuelva al moreno cuando se le planta en frente, y habla con una soltura que incita tersura y arraiga el deseo. Dentro de sus pantalones, su miembro da un brinco al escucharle decir lo que tendría que hacer en caso de que Giannis fuese un cliente. Jamás en su vida había estado con un hombre como aquel, y siendo tan temprano en el día, la noche debía estar llena de personas que no tenían paredes que los detuviesen, solo sus propios deseos. Su mirada baja por los labios de aquel sujeto, su garganta, para volver rápidamente a sus ojos. El dedo que recorre su piel lo enchina completo, y tiene que apretar los dedos del pie muy fuerte para que duela y su entrepierna no comience a crecer en tamaño, sería un costoso error – Yo no… ¿Cómo uno declina tal petición? – inquiere con curiosidad abordando el tema para saber como lidiar con un cliente así, llegada la ocasión - ¿Le digo que no solamente o hay otra manera de mantenerlos satisfechos con la negativa?-


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Mensaje por Giannis Gekas el Dom Sep 20, 2015 5:37 am
- ¿Nuevo para ti?- Una de sus cejas, la izquierda, se alzó, en curiosidad.- ¿Me estás diciendo que nunca has follado? ¿Qué eres un ser viriginal que tengo ahora mismo frente a mi?- Lanza una leve risa al escuchar aquella, y la palabra, aquella maravillosa palabra, pecado.- Muchos creen que el pecado es malo, que es el que nos lleva al infierno...- Se encogió de hombros.- ...la verdad es que me la suda. No creo en nada que haya más allá de lo que hay ahora mismo, en este momento. Carpe Diem.- Aquella frase latina, aprendida hacía mucho en Grecia, era su filosofía de vida, y debía serlo. No era el sexo lo que le llevaría al infierno, si existía, sino la trata de blancas, el transporte ilegal de armas y otros tantos negocios aún más turbios. A su lado el sexo se convertía en apenas un apunte.

- Es fácil decir no. Aquí no existe obligación, Austin. Cualquiera puede ofrecértelo...pero siempre podrías decir no. Con eso basta, aunque se educado. A nadie le gusta que le rechacen. No habrá manera de mantenerlos satisfechos...y dudo que a la tercera vez que digas no te den propina...pero eso a mi me importa poco. Yo seguiré pagando igual. No tendré problemas porque no folles con cualquiera de los clientes.- Notó como la mirada del otro vacilaba, bajaba por su cuello y volvía a subir. Estaría nervioso si era verdad que aquello era nuevo para el. Y eso le divertía. Era de ser un cabrón...pero sinceramente era divertido para el, un divertimento en la mañana temprana.

Aspiró, y al hacerlo encontró el olor al cigarrillo que había apagado apenas unos segundos. Aquello le hizo sonreír más abiertamente, como si le hubiese insuflado las ganas o el valor, aunque por supuesto no fuese así.- Pero yo soy tu jefe. O lo seré.- Permaneció en silencio unos segundos, sabedor de que aquello provocaba cierta duda en el otro.- ¿Cómo me diría que no mientras me mantienes satisfecho, Austin?- Quería ver como ra capaz de salir de esa situación en la que le había colocado.


 
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Mensaje por Austin Jones el Dom Sep 20, 2015 9:53 pm
Cuando se siente atrapado por aquella pregunta tan personal, resopla como queriendo restarle importancia y hacerse el desentendido – No completamente virgen, he hecho cosas – afirma a pesar de que lo único que ha hecho ha sido besar a otro hombre y tocarlo por encima de la ropa. Se encoge de hombros, sintiéndose acalorado por el giro que ha dado aquella entrevista. Es un alivio saber que a pesar de que no le den propinas, seguirá teniendo su pago, más sabe que en esos trabajos es el dinero extra el que más vale y el que puede ser más abundante. Tendría que encontrar una manera de ser eficiente, provocador y cuidadoso. La sola idea de que cualquier persona le hiciese esas insinuaciones durante su trabajo, que se limitaba a servir tragos y atender a la gente, lo hacía sentir incómodo. El derecho a decir que no era suyo por regla, y eso lo quitaba un peso de encima a su decisión.

Giannis sin embargo decide que debe probarlo en ese momento, para saber como es que el rubio se hará cargo de esas situaciones. Austin pensó que al menos tendría unos días para buscar una manera, tan repentina prueba lo movió del suelo, casi literalmente. Continua tragando con dificultad, escuchando como se mueve su garganta en el acto. Su mente trabaja deprisa, queriendo encontrar las palabras que sirvan en un momento así, pero jamás se ha enfrentado a ello. Se acerca un paso, no sabe porque, quizás la cercanía de su cuerpo semidesnudo tendría un efecto más apelante a sus palabras, o el efecto contrario - ¿No gracias? – esboza alzando una ceja y poniendo una cara de disculpa antes de agachar el rostro en derrota – Espere puedo hacerlo mejor – se dice así mismo, intentando convencerse más a él que al otro. Alza la cara momentos después, pero lo que sale de sus labios no es lo que esperaba – enséñame, ¿podrías? – inquiere con sus cerúleos ojos completamente fijos en los de Giannis.


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Mensaje por Giannis Gekas el Lun Sep 21, 2015 9:46 am
- No dudes. O nadie te tomará en serio. Tu pueblo es un lugar muy pequeño. Esta no es la mayor ciudad, pero es suficiente para saber que habrá muchos que quieran comerte, como sea.- El acercamiento del otro no supo como tomárselo. No había dado un paso adelante decidido, sino que aquel movimiento, que seguramente se hubiese pensado como intimidante, bien podía decirse que era un tanto temeroso. Así que ahora se encontraban el uno frente al otro, prácticamente derramando el aliento sobre el otro.- Austin…yo en tu posición no le diría que no al que podría ser mi jefe en un futuro…- Se movió, más que se acercó, y provocó que su frente casi llegase a tocar la del otro. Y por tanto todo su rostro casi se topó con el del pueblerino, pero no llegó a hacerlo.

Se quedó esperando a ver su reacción. En ese mismo instante acababa de enseñarle una lección, el no decir nunca que no a su superior. Pero aquel muchacho le caía bien, y veía algo en su mirada, la necesidad quizás, y aunque en gran parte era insensible a la melancolía y tristeza no lo era a aquellos que buscaban su lugar en el mundo, los que se abrían paso a mordiscos. Y creía ver algo en ese muchacho del sur que le hacía creer en que era uno de esos pocos especímenes que le recordaba a si mismo.- Tranquilo.- Dijo, sin modular la voz a más bajo, quedando igual que antes. Bajó su vista hacia abajo, tratando de observar alguna señal en el cuerpo del otro, que el vello se erizase o quizás un leve temblor.- Aunque creo que existe un requisito mucho más importante antes que el decir no.- Al alzar la vista observó cierto desconcierto y aquello le gustó por lo que mantuvo la intriga unos segundos más.- Debes follar.- Y ahora si que observó la sorpresa en todo el.- Primero, no puedes decir que no a algo que ni conoces. Y segundo…- Tomó la mano del muchacho con la suya y la apoyó en el abdomen de Giannis. Empujó hacia abajo, despacio.- No me fio de nadie que no haya follado.- No empujó más allá de su pelvis, rondando lo que, sin aquel pantalón, sería el comienzo de su vello púbico.- Así que piénsate si este es tu lugar. Y cumple con el único requisito que te pido.


 
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Mensaje por Austin Jones el Lun Sep 21, 2015 12:55 pm
Austin se quedó anonadado ante la imperativa de aquel hombre, quien con sutileza y una voz firme tomaba dominio por sobre el poco entendimiento del muchacho. La cercanía era asfixiante, y estaba completamente seguro que Giannis podía sentir la irregularidad de su respiración sobre sus labios. Se fija en aquellos ojos que no hablan más que confianza, una que el quiere y necesita. Su cuerpo se siente extraño, su estómago muy inquieto. Una sensación de cosquilleo que encuentra su camino hasta su entrepierna. Ya no sabe si es correcto o no mostrar descaradamente las consecuencias de su alteración, pero es aquel sujeto el que se alimenta de su incertidumbre y flaqueza.

Cuando su mano es tomada no opone resistencia, deja que le guíe porque es lo que ha pedido. Sólo mira y escucha a la tentación tomar forma, y es claro que elegiría ser un hombre apuesto cuyas palabras son anzuelo y su cuerpo deliciosa carnada. Su mano baja peligrosamente por el cuerpo del otro, deteniéndose sobre su pubis. Se extraña así mismo al querer seguir deslizándose, tocar el bulto de Giannis y explorar sus dimensiones. Poco sabe que no lo esta proyectando en su mente. Su mano se mueve por una voluntad desconocida templando aquella zona prohibida. Austin, ajeno a su deseo esta prendado de aquellos ojos, como si fueran la fuente del hechizo - Entonces como mi jefe... quiere que le coma la polla - sólo repite las palabras ajenas, que de sus labios brotan rasposas.

Sus piernas ceden, arrodillándose frente a Giannis con lentitud, no abandonando su mirada. Con inexperiencia le toca buscando su excitación, como se lo hacía a el mismo en el granero cuando nadie lo veía. Ya en sus rodillas, a la altura del asunto, se queda estático, incapaz de seguir porque no sabe como - enseñame - vuelve a decir presa del remordimiento.


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Mensaje por Giannis Gekas el Lun Sep 21, 2015 2:47 pm
- No...- Le observa, de rodillas frente a el, observándole. El tampoco le quita el ojo de encima. Desde aquella posición, en lo alto, siente la excitación provocada por la mano de Austin sobre su pantalón, la cual busca acrecentar un bulto que se ha hecho incipiente hace ya unos segundos. Pero también siente la excitación provocada por el poder, aquel que le hace sentirse dueño y señor de un chaval que se ha arrodillado frente a si pesadamente, casi clavado en el suelo. Aquello le provocaba excitación y también le hacía sentir más joven de lo que era, aunque no contase con una edad en la que se le pudiese considerar mayor, ni mucho menos.- No quiero que me mames la polla.- Era la primera vez que escuchaba una palabra que podría llamarse malsonante en voz del muchacho, y aquello le confirmo que, en ese mismo instante, el otro comenzaba a caer bajo los efectos de lo natural, de lo innato en cualquier ser humano, aquello que removía a cualquier hombre y mujer, siempre que se le dejase libre.

Uno de sus dedos quedó sobre los labios de Austin, el pulgar, y buscó entrar en sus labios. Notó como la lengua del joven comenzó a lamerle, despacio, al parecer inexperto. Quizás decía la verdad, aunque le costaba entender que un hombre con ese físico fuese virgen. Eso provocó que una sacudida se diese en su nabo.- Quiero que tu quieras comerme la polla. ¿Lo quieres, Austin?- Mientras decía aquello se había comenzado a desabrochar el cinturón de su pantalón, provocando que éste se abriese y cayese hasta la altura de sus rodillas, dejando ver un boxer blanco sobre el que se marcaba la curva de un rabo que parecía un poco henchido, pero no lo suficiente.- Si es lo que quieres, puedes comenzar por lamerme la polla por encima de los boxers. Vamos, cómetela, despacio.- Sacó el pulgar de la boca del otro. Era momento de pasar a mayores.


 
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Mensaje por Austin Jones el Lun Sep 21, 2015 3:28 pm
Jamás había deseado a otro hombre. No estaba permitido por regla divina, por convención social. Incluso lo que hacia a escondidas con otro chico no era deseo. Simple necesidad por el tacto, de otro y calentura juvenil. En ese entonces frotarse estando duros en sus pantalones, hasta venirse en su ropa interior era suficiente. Ahora frente a Giannis, un hombre con experiencias inimaginables, era muy poco. Dentro de el algo lo llamaba a su menester. Deseaba complacerlo, hacerse de valor para que ese hombre pudiese darle uno según usase su cuerpo, su boca. Pensamientos que no eran suyos, no. Se plantaron ahí en el momento en que respiro el aire de esa ciudad, cargado de perdición.

Giannis se expone para él, haciendo las cosas un poco más fáciles. Le resulta fascinante la visión, de un hombre como aquel descubierto. Todo le es llamativo. Desde el color y firmeza de su piel, como los músculos que le dan forma debajo de ella. El color blanco transfigura las dimensiones de lo que aalberga, invitándolo. Su rostro, completamente rojo y acalorado, se acerca lentamente hasta la ofrenda. Pega su nariz primero, oliendo y aspirando el efluvio de su verga. Intoxicado por el aroma, Austin cierra los ojos en éxtasis momentáneo. El joven de pueblo, inconsciente de sus fetiches y perversiones, sólo podría dejarlas brotar en el momento que deban aparecer. Abre los labios, su lengua sale entre ellos para probar la tela, buscando filtrarse para tocar lo que resguarda. Tímidamente prueba. Una mancha de saliva, clara e irreprochable. Busca su mirada para saber si lo que hace esta bien, si Giannis también le desea.


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Mensaje por Giannis Gekas el Mar Sep 22, 2015 4:54 am
Y lo que encuentra cuando alza la mirada es una sonrisa que podría ser la de los labios del mismo diablo. El acercamiento del rostro del otro se convierte en lo mejor que lleva de mañana y de algunos días atrás. Existía una necesidad innata en lo hondo de Giannis, el de un depravado que siempre deseaba ser capaz de corromper a cualquiera, y ahora mismo la necesidad se convertía en placer al conseguir su objetivo, el de tener a ese muchacho sureño de rodillas, frente a el, lamiendo la tela de su calzoncillo buscando poder llegar a tener en su boca el comienzo de su rabo. Lo hacía despacio, lentamente, como si tuviese miedo a equivocarse en algún paso aunque lo cierto era que poco debía de hacer, al menos de momento. No fue hasta que notó la humedad de su saliva que dejó ir un leve siseo provocado por el leve contacto de la humedad con su piel.- Así, trata de comerte lo que tengo para ti…- Ayudándose de su mano provoco que la prenda delinease su rabo y con la otra mano guió la cabeza del otro para que se metiese su punta, tan solo para que degustase sin sabor lo que tomaría más adelante.

Deseaba que se pelease con la tela, que buscase quedar en un estado en el que solo quisiera metérsela en la boca, hasta el fondo. Notó como los dedos de Austin llegaron hasta la cinturilla de los boxers y tiraron un poco, pero las retiró y negó con el resto.- No…todavía no. Quiero escuchar como me pides que me los quite. Quiero escuchar como me dices que quieres comerme la polla. Quiero que me lo digas…- Una de sus manos se había alzado hasta los botones del chalequillo, el cual se quitó y dejó que cayese sobre el escritorio. Acto seguido comenzó con la camisa, desabotonándola, aunque sin quitársela, dejando que se observase su vientre y su torso, marcado por un ejercicio que era casi diario aunque para nada tan marcado como el chaval que tenía plantado en sus rodillas, tratando de provocar una erección que, poco a poco, se daba sin lugar a dudas.- ¿Ves lo que consigues?- El pedazo de carne había ido creciendo, poco a poco, hasta convertirse en lo que ahora era, una erección que podía llegar a provocar sorpresa a cualquiera ante su tamaño.- ¿No crees que es para estar orgulloso? Todos somos capaces de conseguir esto en otros como nosotros…- ¿Le estaría escuchando? Seguramente no, pues notó como los dedos volvieron a la cinturilla de sus calzoncillos. Mantuvo la sonrisa y estuvo tentado a negárselo otra vez. Pero estaba cachondo, ya demasiado como para seguir el juego así que dejó que liberase a su quejoso rabo, el cual deseaba, por fin, tener un hueco donde penetrar.

- Ahí la tienes…ahora lámela, desde abajo a arriba, y métete la cabeza en la boca. Dime a que sabe. Y si te gusta…- Llevó una de sus manos a la cabeza del joven, tras su oreja, en una caricia tranquilizadora. Esperaba su respuesta con ansia.


 
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Mensaje por Austin Jones el Mar Sep 22, 2015 11:51 pm
No sabe que es lo que sucede, porque las acciones de Giannis como sus palabras afectan tanto su juicio. Oraciones que jamás escuchó, toman forma con facilidad en los labios del otro. Lo que considera por enseñanza un atrevimiento, es una invitación escandalosa. Puede sentir su rostro arder de la vergüenza que siente, de lo mucho que se está exponiendo ante alguien que solo conoce de unos minutos atrás. Las palabras de madre y viejas reglas han desaparecido. No hay modestía, solo algunas cuantas barreras que aún no han caído, pero tiemblan bajo cimientos que creía bien construidos. Sabe que es una prueba, que así lo quería el moreno. Esto le daría lugar entre sus trabajadores, no iba a tirarlo después de ello. Se repetía así mismo mientras humedecía la tela de su ropa interior con sus labios cernidos sobre la erección marcada de Giannis.

Cuando libera su hombría de su cautiverio, esta rebota sensualmente contra su pubis y estomago, erecta y magnifica como ninguna. Para Austin no había comparación. No conocía otro miembro más que el suyo. De niño se había bañado en el río desnudo con sus amigos, pero en la infancia uno no anda viéndole el pene a los demás. No como él ahora lo hacía con aquel imponente miembro. Conocía las dimensiones cuando estaba erecto, y solo de vista, no creía que se pudiese comparar con lo que Giannis tenía. El solo verle tan duro, con las venas marcándose y saltando en excitación le provoca un hormigueo en su propia entrepierna, que recorre su perineo hasta entre sus nalgas. Se muerde el labio, mostrando un poco de su tímida hambre. Habiendo pasado tanto tiempo sin descubrir lo que era el sexo, era casi natural que Austin cediese presa del momento, pero más que nada tenía que ver con el hombre que lo provoco.

-Yo… - comienza a decir mientras se acerca, extendiendo sus manos para colocarcas en su piel, quiere sentir lo caliente que está – quiero probar – esboza trayendo su rostro a la cercanía de su virilidad. Abre los labios para posarlos en la calina piel, dando su primer bocado. Es diferente, en un buen sentido, le gusta como se siente. Su textura, el calor, incluso el sabor al que solo podría adjudicarle como masculino. Deja que su lengua también explore, deleitándose con lo que ahora puede probar. De pequeñas lamidas, como si estuviese comiendo un dulce, busca cubrir aquel falo. Asiente con el rostro, para darle a entender que si, en efecto le gustaba. No sabe como desvivirse en aquella felación, pero lo intenta. Obedece metiéndose el glande en su boca. Extraña sensación, pero la respuesta placentera de Giannis lo vale todo. Mientras lo degusta, la sensación cosquilleante no desaparece, se incremente haciéndolo gemir con la polla en la boca.


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Mensaje por Giannis Gekas el Dom Sep 27, 2015 4:02 pm
Giannis dejó caer hacia atrás su cabeza al notar como era cubierto en su glande por aquella inexperta boca. Más que el placer producido por la humedad, los labios, la lengua, lo extasiaba el hecho de saber que aquel muchacho nunca había probado una polla y que, la suya, era la primera que lo desvirgaba. Por eso el rugido que salió de su pecho, bronco, era suficiente para hacerle saber a muchos que el placer se arremolinaba en torno a si.- ¿Así que te gusta, eh?- Dijo, tranquilo, mientras enredaba los dedos en el cabello del muchacho sureño, atraiéndolo con lentitud hacia su polla, erecta, la cual ahora apuntaba hacia Austin gracias a que la mantenía en su boca, al menos en comienzo.- Ven, anda...

Comenzó a dar pasos hacia atrás, pero no le permitió que se sacase de su boca su glande, sino que le obligó a caminar de rodillas, despacio, hasta que dio con el linde de su escritorio, donde se apoyó. Bajó la vista y observó una imagen que le maravilló por unos momentos, como Austin, ese muchacho que al principio comenzase a hablar con recelo, ahora dejaba salir el primer gemido que podía, mientras buscaba comerle la polla con ansia, aunque sin experiencia. Aquello le hizo sonreír.- Ve a más. Trata de comerte todo lo que puedas, Austin. Vamos a ver hasta donde llegas...- Alzó un poco las caderas, pero poco. Quería que fuese el quien se probase hasta donde podía llegar. Si pudiera tomarse la mitad de aquel rabo estaría más que sorprendido para un principiante pero el muchacho apenas pudo con unos centímetros hasta que tuvo que replegarse, con unos ojos llorosos que se alzaron para observarle. Le tranquilizó con una sonrisa.

- Venga muchacho...chúpamela. Y ponte de pie...- Le instó a levantarse, a que se alzase y apoyase sus manos en el escritorio, o en si mismo. Buscaba de esta manera deslizar el pantalón del otro...aunque primero solo metió una de sus manos por debajo del vaquero y sus calzoncillos, buscando su culo, una de sus nalgas, por donde paseó sus dedos, despacio, buscando rozar la entrada de su culo.


 
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Mensaje por Austin Jones el Lun Nov 02, 2015 10:58 pm
Cuando Giannis se hace para atrás, avanza hacía él, usando sus rodillas, para que aquella polla que encontraba deliciosa no se alejase de sus labios. Fue instintivo en la manera en la que reaccionó, casi con miedo a perderle al sentirse alejarse. Por suerte su posible jefe solo facilita las cosas al acomodarse para permitirle actuar con más libertas. Sus rosados labios se ciernen sobre aquel capullo con fuerza, un hambre desconocida para Austin, quien poco a poco dejaba que unas paredes de concreto en su mente, dibujando límites, se destruyeran poco a poco. A medida que más se la chupaba, más solo quería hacer eso. Entregarse a la felación como motivo de su vida, una idea que le pareció muy pecaminosa y que le hizo sonrojar aún más sus mejillas, tornándolo más rojo si era posible. Más no se detiene. A petición del otro, abre intentando comerse de aquel falo lo que más le cabe, cuando siente que pasa a su garganta, retrocede. Giannis tiene un miembro que lo intimida, es más grande que el suyo, y no sabe si se debe a que es porque es un hombre de ciudad u otra cosa, pero es también su tamaño el que lo hace desear ser valiente e intentarlo.

Vuelve a metérselo, lentamente avanza, dejándolo entrar, cuando siente que va más allá de la coronilla se detiene en seco. Lo sacar rápidamente sintiendo las arcadas brotar. Ni siquiera había llegado a la mitad. Lo sabe por el brillo de su saliva en su piel – Lo siento – le dice acercándose, lamiéndole los testículos como muestra de su arrepentimiento. Su mirada cerúlea puesta en la oscura y magnánima de aquel hombre. Cuando lo llama, va a él, porque no tiene reparos en obedecer sus ordenes, seguir el camino de lo que fuese a suceder sin conocer el destino no le importaba. Le quiere desnudar, a lo que pronto se siente consciente de si mismo, no sabiendo si lo que fuese a ver le gustaría. Había visto su torso, pero no más allá. Su preocupación se ve nublada al sentirle meter su mano dentro de sus pantalones, tocando su trasero. Su piel está muy cálida dentro de su ropa, y se enardece más contra su palma. Cuando le siente rozar su entrada, deposita las manos en el pecho ajeno, para sujetarse de las sensaciones que ello le provoca. No sabe que fue, eléctrico totalmente e inesperado. Demasiado sensible y deseoso, su cuerpo declara un papel que no sabe que merece. Se mueve de manera en que le dice con solo el menear de su culo que quiere volver a ser tocado, repetir esa cosquilleante sensación que despierta todas sus terminaciones nerviosas, alterándolo completamente. Con su mano derecha, masturba lentamente a Giannis, no queriendo dejarlo desatendido, no. Debe mantenerse erecto, sabe que será mejor así.


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Mensaje por Giannis Gekas el Jue Nov 05, 2015 9:12 am
No es la mejor mamada que le han hecho, ni de lejos, pero quizás es el morbo de saber que aquel muchacho es casi un novato en aquello lo que le hace ser más receptivo a él, sentir como el vello de su nuca se eriza al notar como los labios atrapan su punta, apretando. En cualquier otro momento habría pasado a otro punto, aquel en el que tomase al muchacho por la mandíbula y le hiciese tragar mientras empujaba, pero no ahora, no de momento. Además, el solo parece haberse propuesto tal osadía. Valiente, sin duda, y aquello le hace sonreír abiertamente mientras baja la vista, encontrando los ojos azules del muchacho, que le observan, mientras un par de lágrimas saladas navegan por ese mar, pensando si es mejor abandonarlo por el lagrimal o no. La longitud de su rabo se pierde dentro de aquella boca abierta de par en par por su anchura, poco a poco, hasta que nota como llega a la garganta y entonces el otro tiene que sacársela de la boca a la vez que el agua salada recorre ambas mejillas.

Pide perdón, y aquello provoca que su polla de un pequeño salto de alegría. ¿Con qué ha dado hoy, con un jodido diamante que pulir? Apenas puede tan siquiera aspirar cuando el otro se dirige hasta sus huevos, lamiéndolos con ganas, como si aquello fuese la ambrosía de cualquier sediento.- No…no lo sientas…- El muchacho, ahora parece que un poco más confiado, se alza hasta llegar a la altura de su pecho. Ha notado el estremecimiento al roce de su mano, y por eso lo siguiente es acerca sus dedos a sus labios y escupir en ellos. Apenas toca un par de puntos en la piel del muchacho, dejando que la temperatura de su saliva sea un contraste con la de él, antes de aplicar sus dedos a un agujero que parece bastante cerrado. Por eso solo pasea sus dedos, masajea despacio y sin penetrar, con cuidado.- No lo sientas, Austin. Se muy bien que no pararás hasta que lo logres…- Y con la sonrisa de suficiencia de aquel que se cree capaz de hacer claudicar a cualquiera, llevó su otra mano hasta la cabeza del muchacho, empujando sin apenas fuerza para que volviese a la posición en la que estaba antes, aunque con el culo en pompa, dispuesto a sus caricias que, poco a poco, se convertían en un leve intento de exploración por la última de las falanges de uno de sus dedos. No fue que notó como se introducía su miembro de nuevo en la boca que lo hiciera por vez primera, meter el comienzo de su dedo por aquel estrecho culo que ahora le acogía, reprochándole, estrechándose ante aquella intrusión.

- Venga…ve a un poco más que antes. Hazlo despacio, joder.- La mano que se mantenía en el corto cabello del vaquero trataba de tranquilizarlo con una caricia continua, como si aquello fuese suficiente para hacer que su boca ensanchase cual pitón a la hora del almuerzo, aunque no duró demasiado ya que casi al instante se dirigió hasta los pantalones del otro y tiraron de la cintura, hacia abajo, esperando encontrar el culo del otro, al aire, disponible ahora para que, mientras era penetrado, recibiese una sonora nalgada de la palma de su mano.- ¿Sabes? Creo que tendrás poca competencia para el puesto, Austin.- Y aquello le complació. Si aquel muchacho era capaz de seguir con lo que estaba haciendo, sería más que bienvenido en el cabaret.


 
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