I.
II.
III.
IV.
V.
Hasta hace cinco años las disputas entre la comunidad judía cristiana y la comunidad LGBT crearon un caos por la dominación de Beverly Hills pero la sociedad LGBT de Los Ángeles y todo California se aliaron a dos diputadosen su afán por crear una igualdad en todo en California, por lo que apoyados por un grupo de empresarios, atletas, músicos y atletas fue que lograron una legislación para la creación de una zona exclusiva para esa comunidad.
El principal activista de ese movimiento y ahora alcalde de Beverly Hills, Travis Denker ha estado acondicionando una ciudad perfecta donde la igualdad prospera, pero lo que no se sabe era que en parte ese proyecto fue para encubrir ciertos negocios ilícitos que tenía con ciertas mafias internacionales. ¿Qué pasaría si la mafia decide cobrar favores?
ambientación
▲ Tu Pj debe tener un Nombre+Apellido o en su defenco un Pseudónimo.
▲ Debes subir tu ficha para obtener color
▲ Después de que tu ficha es aceptada, debes realizar tus Registros
▲ El mínimo de líneas por post es 10.
▲No olviden postear on-rol para mantener sus Pbs, 15 días sin actividad on-rol y perderás tu color
▲ Avisen sus ausencias y eviten perder sus Pbs
021

Elite

013

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002

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001

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Police

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21 - 04 - 2016

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12 - 03 - 2016

Skin de Otoño

Noviembre - 2015

Skin Primavera

28 - 04 - 2015

Normas Actualizadas

09 - 12 - 2014

Censo Obligatorio

Octubre - 2014

Apertura foro

25 - 10 - 2014

El foro está inspirado en las series de televisión "Desperate Housewives" y "Devious Maids", sin embargo la trama actual y el enfoque que se le ha dado corre a cargo del staff de Beverly Paradise. Así mismo se agradece a:
Paparazzi y Staff de Beverly Paradise, por la historia y trama.
Damien Aubriot : Modificaciones al skin, tablillas, tablones, y otros códigos.

También agradecemos los tutoriales de Glintz
Savage Themes
The Captain Knows Best y Foroactivo

Algunos recursos gráficos e imágenes han sido tomados de
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DeviantArt - Agradecemos especialmente a Pillsburymonki por su coloring Hollywood psd 15
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Mensaje por Invitado el Miér Mar 09, 2016 4:48 pm
Dinero. A eso se reducía todo en la ciudad del éxito y de la fama. Y cuando no tenías ni dinero, ni éxito ni fama, las cosas se volvían una gran mierda gigante. Una del tamaño de la que no te dejaba encontrar una puta salida al final del tunel. Y vaya que la necesitabas. Así se sentía Scott Douglas a cada hora del día. Incluso cuando dormía en aquel ascopartamento en la que la cama tenía sus ruidos propios y especiales. Habían llegado a esa ciudad con un sueño. Uno que ahora mismo yacía roto en el suelo, hecho añicos y sin posibilidad de reconstruirse.

A sus veinticuatro años, las cosas no pintaban bien. Apenas tenía para llegar a final de mes, ya no hablásemos de ahorros para un gasto no previsto. Cada día tenía que andar cerca de una hora desde el centro a su apartamento en las afueras, pues no tenía coche y si pagaba el billete de autobus no podría comprar algo que cenar esa noche. Esa era su vida desde hace dos años. Había meses mejores, y otros peores. Pero ninguno era un buen mes.

Su trabajo se reducía a esas fotos picantes para una revista masculina. Llegaba, se quitaba la ropa y posaba en poses totalmente surrealsitas fingiendo que era por casualidad. Al finalizar le pagaban y se iba a su casa, con el bolsillo lleno y la dignidad inexistente. Le habían ofrecido otras cosas, desde dinero a cambio de sexo hasta un papel protagonista en una película pornográfica. Pero no quería recurrir a eso. Aunque tal como pintaban las cosas para el moreno, no le quedaría mucha opción.

Y ahí se encontraba, en esa tienda especializada en ropa interior para el hombre moderno (comunmente llamada sex shop). Había heecho una sesión para ellos, luciendo modelos de ropa interior imposibles de llevar de lo incomodos que eran por tratar de ser sexys. Pero era un sueldo extra con el que no contaba y que le ayudaría a ir un poco más holgado este mes, y si lo administraba bien, el siguiente.

Salió por la puerta de atrás, dando a un callejón. Anochecía y estaba lloviendo. Genial. El hombre no traía paraguas y aun le quedaba una buena caminata, así que decidió ponerse a ello, guardando las manos en los bolsillos para salir en dirección a su casa. Pese a la lluvia que le empapaba por completo y el frío que empezaba a sentir en su cuerpo, iba contento. Ese dinero le iba a venir sumamente bien, y al menos se lo había ganado dejándose la ropa interior puesta. Más o menos. Como fuera. Algo era algo.

La calle estaba desierta, pero tampoco le asustaba. En cuestión de un par de minutos entraría en la zona de garitos, llena de gente. Y luego le quedarían al finalizar esa zona otros diez minutos por los barrios de las afueras, pero estaban bien iluminados. Sería un paseo tranquilo. Probablemente.
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Mensaje por Jason Collins el Jue Mar 10, 2016 4:20 pm
Dinero y fama no daban la felicidad. Eso era algo que Jason había aprendido después de conseguir muchísimo de lo segundo y todavía más de lo primero. Llevaba sintiéndose hastiado y aburrido de todo menos de su trabajo desde hacía ya bastante tiempo, no demasiado después de alcanzar el estrellato y de repente ser capaz de cumplir hasta el más mínimo de sus caprichos. De repente, "cosas de ricos" habían pasado a ser "cosas que él podía hacer" sin importarle lo más mínimo los costes, y al cabo de un tiempo habían perdido completamente su atractivo. Suponía que debía pasarle a la mayoría de la gente... pero cada vez que veía a gente rica, se veían tan pomposamente felices con sus estilos de vida que en verdad sentía que era el único que descuadraba entre toda aquella recua... más que nada porque no estaba satisfecho en absoluto con su vida "simplemente" llena de fama y riqueza.

Llevaba mucho tiempo dándole vueltas a ello y, curiosamente, la respuesta y solución a sus problemas había llegado en una de aquellas reuniones que ya aborrecía "de la alta sociedad".
Le habían invitado a una galería de arte o algo así (Jay ni se acordaba del evento en sí) y a regañadientes había acabado yendo... más que nada porque se aburría tanto en casa como fuera... así que mejor tomar un poco el... vino que solían servir en esos sitios. Tras pasear un rato aburrido sin saber qué hacer mas que parecer imponente y peligroso para que nadie se le acercase (algo fácil teniendo en cuenta cómo era tanto físicamente como de personalidad), se había encontrado mirando una imagen "artística" de aquellas... con una de dos, o un perfecto ángel o un tentador demonio fotografiado.
Su cuerpo desnudo prácticamente en su totalidad había atraído la mirada de Jason como un imán, haciendo que en menos de un minuto tuviese grabada en la retina cada uno de sus pelos, que tan sensualmente decoraban su pecho, bajando por su firme abdomen hasta aquella zona justo antes de su entrepierna, dejando con la miel en los labios... un cuerpo precioso, masculino y sensual, acompañado de aquel rostro atractivo, dejando incluso ver parte del respingón trasero que acompañaba a aquella perfección.
Jay se obsesionó perdidamente con aquel hombre a través de una foto.

De aquello hacía ya unas semanas... y por eso ahora aguardaba en su coche cerca de aquel sex shop. Porque había "rastreado" a aquel hombre de ensueño y tenía intención de abordarlo. ¿Por qué? Porque debía de ser suyo... para él, y para nadie más debía mostrar aquella desnudez divina. Había fantaseado tantísimo con él... había adquirido prácticamente todas las fotos disponibles sobre aquel modelo y se había hecho tantas pajas ya en su nombre que hasta se sentía un poco acosador. Un poco solo... a fin de cuentas era un chico de calle, veía normal perseguir lo que quería hasta tenerlo... y machacársela pensando en su presa no tenía nada de raro.
Por fin le vio le vio salir desde su todoterreno. Era perfecto... tal y como salía en las fotos. Ningún retoque podía perfeccionar más aquella belleza masculina... que debía ser suya.

- ¡Ey...! ¿Necesitas que te lleven...? -inquirió cuando el chico salió a la zona del camino desde el coche, tratando de resultar lo más normal mientras soltaba aquella frase cliché que debían de usar todos los puteros del universo.
Se bajó del coche abriendo un paraguas y acercándose al muchacho.
- No es una buena noche para ir sin paraguas y desabrigado... ¿quieres que te lleve a tu casa? -sí, era un completo desconocido diciéndole aquello a otro desconocido... aunque igual él no fuese del todo ajeno al chico blanco, teniendo en cuenta que era un actor famoso. Aunque igual en la oscuridad no se marcaban tanto sus rasgos. Estaba pensándolo demasiado.
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Mensaje por Invitado el Lun Mar 21, 2016 3:53 pm
Mientras caminaba, el moreno pensaba en varios asuntos. Mañana temprano tenía un casting para una serie. No era algo que le apetecía hacer. La serie tenía tonalidades eróticas y en concreto el personaje al que él aspiraba estaría todo el tiempo desnudo y se exigiría que fuese integral. Eso le incomodaba. Si, muchos fotógrafos le habían visto desnudo, pero en las fotos jamás salía lo más privado de su intimidad. Es más, ni su trasero integro había salido. Eso era lo que le permitía pensar en él mismo como una persona que conservaba su dignidad.

Era probable que le dieran aquel papel. El moreno lo sabía. Solo buscaban alguien con buen cuerpo. Y cumplía ese requisito. El problema radicaba en que no sabía si lo quería. Esa producción era más cercana al porno que al cine convencional. ¿De verdad le compensaría aceptar aquello? Él quería ser actor. Uno de verdad. No uno cuya única función se reduce a salir desnudo.

Estaba cansado de mi agente. Era un inútil. No le conseguía audiciones a nada decente. Pero tampoco podía aspirar a algo más. Eso era así. Si querías llegar a la fama tenías que empezar desde cero. Y cuando estas en lo más bajo de la pirámide no puedes pretender que él mismo faraón baje a ayudarte a escalar por la misma. Como fuera.

Si, todo eso era lo que pensaba aquel moreno al caminar bajo la lluvia hasta que algo le detuvo. Un hombre se acercaba a él. Se puso nervioso. No era por su color de piel, Scott no era para nada racista y le daba igual que fuera negro. Tampoco era por su tamaño, desmesurado. Eso no implicaba que fuera un matón. Lo que le había asustado había sido tanta amabilidad. Llevaba dos años en la ciudad y sabía que la gente ahí jamás era amable. Una persona normal habría acelerado para salpicarle con algún charco, no ofrecido llevarle. Aunque debía admitir que aquel dios de ébano era el hombre más jodidamente atractivo que había visto en toda su vida.

Clavó sus ojos en los del otro hombre-No, no hace falta. Vivo cerca-mintió cual bellaco, aun sin saber bien por que debía fiarse de él. No le apetecía arriesgarse-De todas formas se lo agradezco. Pero debería volver a su coche, se está mojando-el moreno usó eso para terminar la conversación.

Siguió andando, dejando atrás a ese morenazo. Si. Una persona normal se habria aprovechado. Probablemente hubiese incluso zorreado por que le llevara y le diera por culo en el asiento trasero de ese carísimo coche. Pero él no tenía ganas de sexo sin más, y si. Tal vez no buscara eso. Pero que una persona te aborde de una forma así siempre tenía algún objetivo. Y no tenia ganas de averiguar cual era.
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Mensaje por Jason Collins el Miér Mar 23, 2016 1:28 pm
Se negaba... era algo de esperar, aunque Jason hubiese esperado, en su fantasiosa mente, el ser discreto y sutil por una vez. Lo había intentado, en verdad... pero la emoción de por fin tener a aquel hombre delante, el deseo de hacerlo suyo, de dejarle ver sus intenciones a las claras... era demasiado. Nunca había tenido mucha paciencia para empezar, y tener tan cerca a la criatura que había puesto punto y final en la monotonía de su existencia... no, era imposible resistirse.
No dejó que el chico se alejase demasiado. Se interpuso en su camino sin poder evitar parecer un poco amenazador porque... bueno, era como era, y la firmeza de su mirada ya había dejado atrás cualquier intento de hacer parecer como si el contrario no le interesase lo más mínimo y solo se estuviese ofreciendo a ayudarle como un buen samaritano.
- Mira... vale, no quiero ser amable, pero tampoco voy a hacerte daño ni nada parecido -no le gustaba demasiado aquella situación... no era lo que esperaba, era rara incluso para él. No es como si se considerase Mister Universo, pero había imaginado que al menos su atractivo serviría de algo. Parpadeó. Mierda... ¿y si era heterosexual? Aquella posibilidad es que ni se le había pasado por la cabeza.
Negó levemente, volviendo a mirar con fijeza al más bajo. Pensó un momento. No fue suficiente. Quizás debería haber pensado más tiempo.

- Igual te suena raro... pero te vi... bueno, tus fotos en una galería y no te puedo sacar de mi cabeza, así que... -si era heterosexual... frunció el entrecejo- ¿Cuánto quieres...? -inquirió, alzando una ceja. La heterosexualidad seguuuro que se podía "curar" con dinero... al menos, así pensaba aquel tipo que, siendo igual de bruto que cualquier matónd e calle, desde bien jovencito había sabido y aceptado como algo habitual el adueñarse de cualquier trasero masculino que le interesase sin importarle lo más mínimo lo que cualquiera pensase de él. Puesto que los que pensaban mal de él acababan con sus puños besando su cuerpo... y no de forma suave, precisamente.
Sí, era un idiota que casi estaba sacando ya la cartera, ofreciéndole claramente dinero a un extraño por una razón que ni siquiera tenía clara todavía debido a una suposición errónea.
Pero... ¿qué podría hacer? Estaba ante su obsesión, no podía dejar que se marchase sin más. Era demasiado impulsivo y demasiado poco empático como para darse cuenta de que cualquiera en su sano juicio prácticamente le escupiría a la cara por aquello...
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Mensaje por Invitado el Vie Mar 25, 2016 10:01 am
Y cuando el moreno pensó que había conseguido que el dios de ebano le dejase en paz, le soltó aquello que le hizo pararse. Se giró con lentitud, alzando una ceja. ¿Acababa de escuchar bien? ¿En serio le había propuesto aquello? Scott estaba, literalmente, alucinando. Deseaba haber escuchado mal, deseaba que todo fuera una maldita cámara oculta. No tenía ganas de aguantar esto. No le apetecía soportar ese tipo de comentarios. Ese hombre era un neandertal, y no tenía porque soportar su actitud.

Camino hacia él, tratando de mantener la calma. Era difícil. Nada cabreaba más a Scott Douglas que pusieran en juego su dignidad. Era algo que no estaba en la mesa de negociaciones. Y tampoco le gustaban los machotes ricos que usaban su dinero para ganar todo. Odiaba que las personas intenteran comprar a los demás. Y al mismo tiempo le parecía sumamente patético. Y por más atractivo que le pareciese, no dudaría en gritarle sus tres verdades.

Llegó a su altura, para luego toser, aclarando su voz-Eres un cerdo-su voz era serena, dejando claro que no tenía miedo. Al menos no demasiado-No soporto a la gente que pretende culpar a otros de su mierda. Y eso exactamente estás haciendo tu. No estoy a la venta, soy una persona libre y no pienso acostarme contigo por más dinero que tengas. ¿Lo has entendido? Joder-se dio la vuelta, dispuesto a irse.

Pero no había terminado. Tuvo que volver, señalándole con un dedo-Por dios, eres un hombre atractivo. Consigue tus propios culos sin pagar. ¿Que coño os pasa a todos en la ciudad? ¿Hasta los tios buenos vaís por ahi pagando?-en realidad Scott no lo comprendía. Dudaba que el pervertido tuviese problemas en conseguir un culo en algún momento. ¿Porque pagar entonces?

-Ahora, déjame en paz. Si me sigues te demando. Si me vuelves a buscar, te demando. Y eres libre de tener esas fotos para pajearte lo que quieras. Es lo más cercano que estarás de mi-si, Scott estaba cabreado. Tal vez en otra ocasión, en un bar, no dudaría en dejarse llevar por ese hombre hasta la cama más cercana. Pero ahora mismo eso no era una opción. No después de que le intentara comprar.
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Mensaje por Jason Collins el Vie Mar 25, 2016 7:52 pm
Ante la mirada que le lanzó Scott, cualquiera en su sano juicio habría recapacitado. En verdad, cualquier persona medianamente normal ni siquiera habría salido con lo que el actor había dicho con toda la tranquilidad del mundo, pero claro... él era como era, y la sutileza no se contaba entre sus virtudes, así como tampoco la empatía.
Con los ojos levemente entornados con tranquilidad, el hombretón vio como el chico blanco volvía a acercársele... para decirle aquellas palabritas que, procediendo de cualquier otra persona, habrían desembocado en unas cuantas hostias a mano de Jay.
Dejó que las palabras surgieran de aquellos labios mientras los observaba un tanto ensimismado, así captando sólo lo que, en realidad, le interesaba de toda aquella perorata. Porque sí, había algunas cosas que le interesaban en ella, en verdad.
Cuando el contrario terminó de hablar, la mano del moreno rodeó la muñeca del contrario para impedir que se alejase, y sus ojos oscuros se clavaron en los del contrario... mientras una lenta y casi imperceptible sonrisa adornaba su rostro atractivo.
- Así que... piensas que soy atractivo -una de las razones por las que su representante odiaba hablar con él: sólo lo que le gustaba oír entraba por sus orejas... casi-. No entiendo de qué "mierda" hablas que trato de culparte... pero me da igual. ¿No quieres dinero? Tanto mejor para mí -entornó sus ojos un poco más, inclinándose sobre el contrario y acercando sus rostros-. Ahora que sé que no eres hetero el dinero no me sirve... quiero que seas mío por propia voluntad -aquella discreta sonrisa se marcó un poco más.

Pensaba un poco más, cada vez que hacía una pausa en sus palabras, pensaba... no lo suficiente, como siempre, pero sin duda aquel chico le estaba dando material a su infrautilizado cerebro.
- Joder... si hasta tienes los huevos bien puestos como para hablarme de esa forma -resopló, levemente divertido-. Y hasta a amenazarme con rollos legales... colega, se nota que no eres muy cinéfilo, o a estas alturas ya me habrías reconocido -sí... en un instante podía contratar a una legión de abogados para que le sacasen de cualquier lío, las amenazas de aquel ángel diabólico no le asustaban lo más mínimo... pero le gustaban, el carácter que demostraba... le gustaba-. Que no me conozcas es incluso mejor... estoy harto de los "culos" que se abren para mí solo por la promesa de mi pasta... cuando ni siquiera la menciono -negó ligeramente, mirándolo aún divertido, sin soltar su muñeca pero tampoco haciéndole daño... firme a su alrededor pero sin apretar demasiado-. Porque sí... puedo conseguirlos sin pagar inicialmente, pero al final sólo quieren precisamente eso -le miró con fijeza, acercando un poco más sus rostros-. Joder... eres más guapo todavía en persona... -murmuró, sin que se le pasase ni una sola vez por la cabeza que el otro estaba cabreado cubriendo la distancia que separaba sus labios al tirar de su muñeca, soltándolo al instante y pasando su brazo ahora alrededor de la cintura del contrario, pegándolo a su cuerpo. Sin pedir permiso ni perdón, simplemente se lanzó a saborear aquellos labios carnosos sintiéndose cumplir un sueño a menudo dilucidado.
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Mensaje por Invitado el Vie Mar 25, 2016 10:07 pm
Scott temió por su integridad física en el momento en que se acercó como un cazador ante una presa que no tenía posible escapar. Ese lugar estaba desierto. Nadie vendría en el caso de que gritara. Además, aun seguía lloviendo, eso dificultaba que alguien fuera a pasar. Pero entonces le agarró. Se preparó para sentir como le estrujaban la muñeca, pero nada más lejos de la realidad. Era un agarre firme pero que no apretaba, al menos no lo suficiente como para hacerle daño. Eso le sorprendió, tras aquellas palabras dudaba que fuese a ser especialmente cuidadoso en su trato. De hecho, se esperaba un agarre fuerte para luego ser golpeado o incluso algo peor. Pero aquella mole demostró ser todo un caballero. Y Scott se odió a si mismo ante ese pensamiento.

-¿Que importa que no sea hetero? Eso no hace que me tire a todos los tios que veo-y eso era cierto. Pese a que podría considerarsele un chico fácil por aquellas fotos subidas de todo, apenas había tenido dos compañeros sexuales en los últimos años desde que habia llegado a la ciudad. Claro que le gustaba el sexo, pero no sentirse usado como un objeto de carne.

Sus siguientes palabras le pillaron por sorpresa, alzando una ceja-¿Debería saber quien eres?-suponía que sería algún actor, pero lo cierto era que estar en la ruina impedía que pudiera pasar demasiado tiempo en el cine viendo películas, una de sus grandes pasiones a las que había renunciado desde hace dos años-Además, no quiero dinero de ningún tipo. Ni por acostarme contigo ni por nada. Y si, soy gay. Pero no voy hacer nada contigo.

Y entonces Scott empujó al otro, para luego lograr liberarse. Y en el momento que iba a retroceder, su espalda dio contra la pared. Y lo siguiente fue los brazos del otro alrededor suya, y el moreno se sintió realmente a gusto entre ellos a la vez que intenta zafarse de la presa. Hasta que sintió aquellos labios contra los propios. Le empujó de nuevo, logrando deshacerse de él, pero en sus labios aun permanecía el sabor de los ajenos-Eres un....-y no dijo nada más, ahora fue él quien se abalanzó sobre el desconocido, rodéandole con los brazos por el cuello mientras le besaba.

La lluvia cayendo sobre ellos casi le hacía sentir como una película. Por primera vez ese hombre se dejaba llevar, pues el de ebano tenía algo que le hacía enloquecer. Y no iba parar hasta descubrir de una maldita vez lo que fuese. Y el camino empezaba introduciendo su lengua en la boca ajena.
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Mensaje por Jason Collins el Vie Mar 25, 2016 10:34 pm
- Mejor... porque no te "vas a tirar" a nadie más que a mí -dijo con la total seguridad de alguien que pensaba firmemente en aquel hecho... puede que no tanto por arrogancia como por determinación, esa determinación férrea que parecía brillar en su mirada oscura clavada en aquel hombre que era mucho más que un "simple culo". Estaba obsesionado con él, no era como si lo quisiese para "usar y tirar", no.
- No hace falta que lo sepas, me parece bien que no quieras dinero... y sí, sí vas a hacer algo conmigo -sonrió levemente-, de hecho... más que "algo" -y, con esas, le besó, apretándolo contra sí y disfrutando del sabor de sus labios los escasos segundos que el otro le dejó antes de empujarlo.
Desde luego, podría haber evitado que el otro lo apartase con suma facilidad, pero como no estaba haciendo excesiva fuerza pudo lograr empujarlo, haciendo que alzase una ceja y le mirase, aún sonriendo ligeramente. No iba a rendirse en aquel momento, iba a...

Parpadeó. Pareció como si Scott fuese a insultarle momentos antes de que se lanzase sobre él, rodeando su cuello con los brazos y besándole ahora por propia voluntad.
Durante un segundo Jason quedó totalmente desconcertado, pensando que su encantador ángel era un poco bipolar... pero instantes después aquello dejó de importarle una mierda, dado que podía volver a saborear sus labios... incluso aquella lengua juguetona que habia buscado su boca, y la encontró, vaya si la encontró.
Sus manos pegaron la cintura del más bajo a la suya, juntando sus cuerpos con aquel beso apasionado bajo la lluvia, el paraguas ya olvidado en el suelo. Bueno... aquello sí que era como lo había soñado. Su tacto, su calor, su humedad...
- Acabas de hacerme el hombre más feliz del mundo... -gruñó contra sus labios, instantes después volviendo a atacarlos con pasión e intensidad, ahora siendo él el que invadió la boca del contrario en aquel juego de lenguas que ya lo tenía excitado en mitad de la noche y aquel chaparrón.
Y, sin embargo y raramente... siguió un impulso que casi se podría considerar "empático"... si no fuese porque era un factor más físico que mental, claro.
- Ey... vamos, te llevo a tu casa -murmuró ligeramente ronco sin soltarle, aún pegados-. Es mejor que no sigamos bajo la lluvia o podrías enfermarte... -él mismo le importaba un comino... no solía enfermar de todas formas; pero su diablillo tentador podía constiparse si se enfriaba más bajo el agua- No despegaré mis labios de los tuyos una vez lleguemos... pero por ahora mejor... eso... -le miró con intensidad, serio, antes de separarse lo justo de él... tomando su mano ahora directamente y tirando un poco de él rumbo a su coche, que había quedado un poco atrás- Vamos...

Sí, era una situación subrealista... pero Scott parecía asimilarla de forma parecida a él, al menos después de que le besase. ¿Se habría dado cuenta ya de que no tenía intención de "usar su culo" y ya está? Cuando dijo que lo haría suyo iba totalmente en serio... suyo, para siempre. Le abrió la puerta del copiloto y se ofreció a ayudarle a subir.
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Mensaje por Invitado el Mar Mar 29, 2016 10:13 am
Cuando el otro se separó de sus labios, el moreno se sentía con ganas de más, pero supo aceptar aquella decisión-Estoy empapado, necesito una ducha y no tengo ropa seca para irme luego-murmuró, antes de atrapar de nuevo los labios de aquel moreno ahí mismo, antes siquiera de subir al coche-¿Que coño me pasa contigo?-musitó, mientras le mantenía apretado contra su cuerpo. A veces odiaba cada estupida palabra que decía, en otras quería darle una bofetada. Y al mismo tiempo que quería besarle le apetecía ahorcarle. Y era un gilipollas, pero uno del que no podía separarse.

Si, Scott parecía una persona con un transtorno de personalidad importante en estos momentos. Pero no concebía que le pasaba con ese moreno. Nunca había sido así. Nunca se había ofrecido a ir a casa de un desconocido con la clara intención de tener sexo. Jamás había besado a alguien en mitad de la noche, y era la primera vez en su existencia que se mostraba tan sumiso con alguien que segundos antes había intentado pagarle para que se acostara con él.

Subió al coche, casi tiritando por el frio de la lluvia, mirando al otro en cuanto subió. Se acerco a él, robando un beso más, para luego dejarle conducir. Trataba de no pensar demasiado. Se le ocurrían varias razones por las que esto era una gilipollez, y al mismo tiempo se le ocurrían otras tantas excusas que le animaban a seguir haciendo esto. ¿Razón? No lo sabía. Pero no quería irse. No de aquí. Estaba bien en compañia del moreno, del que ni siquiera sabía su nombre-Scott. Me llamo Scott-murmuró, abriendo la boca por primera vez en los cinco minutos que llevaban de viaje. Consideraba importante que al menos supiera su nombre antes de ir hacer lo que iban hacer. O no tanto como importante, pero si correcto. Y también lo había hecho con esperanza de que se presentara sin tener que preguntarselo directamente.

Pasados otros quince minutos, llegaron a una zona pija de la ciudad. ¿Donde me he metido?. Eso era lo que rondaba la cabeza de Scott, él no tenía siquiera dinero para vivir en la zona media y ahora mismo estaba junto a la élite más asquerosa y rica de la ciudad. Aunque en el caso de su acompañante, de asqueroso tenía poco. Vió como aparcó el coche y luego le miró, nervioso, intentando que no se le notara sin demasiado exito.
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Mensaje por Jason Collins el Mar Mar 29, 2016 4:40 pm
- Nadie dice que te tengas que ir luego... -replicó, serio, encogiéndose de hombros seguidamente- Ya te compraré ropa por la mañana, o como sea... -no pensó en que a la mañana la ropa ya estaría seca y comprarle más estaría de más. En aquel momento estaba cumpliéndose lo que había visualizado una y otra vez en sus fantasías, y con aquello ningún proceso de pensamiento podía competir.
Le devolvió aquel beso casi con ferocidad, pegándolo a su cuerpo todavía, casi resistiéndose a soltarlo para poder ir al coche y a su casa.
- Quizás sientes lo mismo que yo... -respondió con simpleza a aquella "pregunta" que otra persona habría catalogado, seguramente, como "retórica". No él.

Cuando subieron al coche, notando que el chico blanco tiritaba, Jay le miró, devolviéndole una vez más aquel beso que el otro le dio, sonriendo ligeramente al ver su propio deseo reflejado en aquellos ojos...
- No pienses -casi pareció leer su mente, desviando su mirada hacia el camino y arrancando-. Lo sé, cachorro -añadió al escuchar su nombre-. Yo soy Jason... Jay, si lo prefieres -le lanzó una fugaz mirada de soslayo, y...-. Scott... desnúdate -su voz sonó imperativa, pero, de alguna forma... también preocupada. Algo que aclaró instantes después.
- Si conservas esas ropas empapadas enfermarás... no te preocupes, aparcaré dentro de la casa, no saldremos al exterior -como si fuese a permitir que alguien además de él viese a SU ángel desnudo...
Daba por hecho que le haría caso, en su mente no se concebía algo diferente, más cuando hasta le había dado una razón para ello (algo que no solía hacer... normalmente ordenaba algo y esperaba que se cumpliese sin más) pero, de una u otra forma, el hombretón condujo hasta la zona más adinerada de Beverly.

Cuando el coche se apagó casi con un ronroneo con la sombra de la "cochera" por encima de ellos y las luces de la habitación cerrada se encendieron, Jay se quedó un segundo en silencio sin mirar a su acompañante. Aunque su expresión era pétrea, estaba algo nervioso... no podría ponerle nombre a la sensación, pero ahí estaba.
Parpadeó y se bajó del coche, dando la vuelta y colocándose frente a la puerta del contrario, abriéndosela despacio, viéndole desnudo, bebiendo de esa imagen, dejándola fija en su mente... extendió una mano hacia él para ayudarle a bajar al fresco suelo de baldosas.
- Ven rápido... el suelo de la casa es radiante, así que no te dará frío en los pies -le indicó, señalando la puerta por donde se entraba a la enorme mansión que, en sus primeros tiempos de fama, se había terminado comprando mientras su brazo rodeaba la cintura del contrario, deslizando su mano suavemente sobre su suave piel descubierta, apenas pudiendo contener su excitación... que se notaba claramente por lo apretados que se veían sus pantalones vaqueros.
Entraron a un enorme salón y, pasando totalmente de él, Jason los llevó escaleras arriba, pasando por una enorme habitación con enorme cama... y accediendo a un enorme baño con una gran ducha.

El actor sólo soltó al contrario para sacarse la chaqueta y tirarla al suelo de cualquier manera, haciendo lo mismo con sus zapatillas y, sin más, lo arrastró dentro de la ducha, cerrando la mampara tras ellos y accionando la ducha.
Sin importarle lo más mínimo todavía estar vestido casi por completo, Jay dejó que el agua los mojase a ambos, pegando la ajustada camiseta blanca a su cuerpo. Se lanzó de nuevo sobre los labios del contrario y lo arrinconó contra la pared de la ducha, sus manos recorriendo ansiosamente sus piernas, su trasero... acariciándolo por entero, deseoso.
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Mensaje por Invitado el Sáb Abr 02, 2016 2:21 pm
En el momento que le dio esa orden tan tajante, Scott se sorprendió. Se sentía mal por su parte. Es decir ¿desnudarse sin más ahí mismo? Estaba seguro que eso le haría parecer un chico fácil. Y no lo era. O al menos no solía serlo. Pero con ese hombre todo cambiaba hasta el punto en que renunciaba a lo más básico de su ser con tal de darle lo que quería. Y si lo que quería era verle desnudo. Eso haría.

Para cuando él otro le había dado la explicación de aquella orden, Scott ya estaba decidido a hacerlo y no necesito que se lo pidiera dos veces. Se quitó primero la chaqueta de cuero, seguida de los zapatos y calcetines. Posteriormente, fue la camiseta blanca que llevaba y como pudo levanto el trasero para bajarse los vaqueros y los boxers negros a la vez, quedando totalmente desnudo en aquel coche, ante el otro hombre.

En cuanto llegaron y le hizo bajar, se sorprendió por la facilidad que tuvo de dejarse ver ante el otro hombre. Pero asintió, siguiéndole al interior de esa inmensa mansión, la cual recorría desnudo. Sentía como las manos del actor en su cintura rozaban en ocasiones sus nalgas. Y eso le estaba haciendo enloquecer de excitación.

Llegaron a la inmensa habitación del moreno y luego se quitó la chaqueta. Ambos terminaron en la ducha. No dijo nada. Empezó a besar a aquel hombre con desesperación, tanta que parecían una pareja separados durante un tiempo. Notaba las manos del hombre de color en su trasero, cosa que le estaba excitando muchisimo-Me encanta como me tocas el culo...-musitó, aprovechando para deshacerse de la camiseta del moreno, observando su perfecto torso. Y luego sus manos bajaron a los pantalones del hombre, desabrochándolos también, tirando como pudo de ellos hacia abajo, llevando una mano a su entrepierna, apretándola-Fóllame...-musitó. Ansiaba que fuesen uno.
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Mensaje por Jason Collins el Lun Abr 18, 2016 1:57 pm
Ver cómo se desnudaba en su presencia casi sin dudar le hizo pensar que aquello era verdaderamente obra del destino. No le había dado la impresión de que fuese un "chico fácil" por cómo había reaccionado primeramente a sus acercamientos, y el que no se inmutase casi a la hora de quedar totalmente desnudo frente a él...
Bebió de aquella perfecta vista cuando le ayudó a bajar del coche, apreciando el precioso vello que le daba aquel toque tan masculino y sensual... su miembro balanceante y, cuando estuvieron a la misma altura, su increíble trasero cuando miró un poco por encima del hombro. Era la perfección personificada para Jay.

En su camino por la casa, el hombretón notó claramente cómo Scott se iba excitando... por la progresión que su miembro claramente reflejaba, y su propio deseo no hizo más que crecer.
Para cuando llegaron a la ducha y se metieron dentro, aquel beso en verdad fue desesperado, ansioso... y al actor le complació en demasía notar que el contrario parecía sentir exactamente lo mismo. Su voz le excitaba. Sus jadeos le excitaban. El tacto de su cálida piel le excitaba.
- Confío en que te guste todo lo que haré con tu culo... -replicó, sonriendo ligeramente mientras su pecho quedaba al descubierto, dejando que el otro bajase sus pantalones, apretando su bulto por encima de sus bóxers blanco que tanto destacaban frente a su piel oscura, mojándose cada vez más y transparentando por completo su no precisamente pequeño miembro que hacía eco a la fama que se le daba a la gente como él. De unos pasos se libró de los pantalones y, nada más escuchó aquella súplica del contrario sintió que había alcanzado su límite.

Suponía que, aunque fuese alguien extremadamente acostumbrado a ser follado, aquello le iba a doler... bastante, pero en aquel momento no podía pensar en nada además de cumplir el deseo del chico blanco y el suyo propio: necesitaba penetrarlo.
Gruñendo salvajemente se apoderó de sus labios una vez más y, en un giro rápido, le dio la vuelta al chico e hizo que se pegase contra la mampara de la ducha, dándole el culo así. Pegó su cuerpo contra la espalda del chico, dejando que notase su polla tremendamente dura y palpitante contra sus nalgas. Y entonces se bajó los bóxers, sin molestarse en quitárselos, simplemente para poder liberar aquella barra de carne con la que iba a hacerlo suyo.
- Di que eres mío... -jadeó en su oído, dirigiendo su pene hacia la entrada del chico y empezando a presionar contra ella. Iba a dolerle incluso a él... pero le daba igual, iba a romperle el culo como nadie lo había hecho nunca. Cuando lo llenase de semen se sentiría mejor.
Así, sin contenerse más, Jason empezó a empujar sus caderas, poco a poco entrando en aquel apretado trasero hasta que, lo que pudo parecer una eternidad después, sus testículos chocaron suavemente contra las nalgas del muchacho, marcando que la totalidad de su miembro estaba enterrado en aquel perfecto culo.
Gruñó con satisfacción y cierta incomodidad todavía, besando su cuello.
- Tú culo es mío, cachorro... -jadeó, sus manos acariciando el pecho del joven, apretando sus pezones, bajando a toquetear su pene y volviendo a subir. Estaba en el cielo.
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